20020628

Aserejé
Estas tías de la derecha se hacen llamar Las Ketchup; el motivo es que su padre, cantaor flamenco, se hace llamar El Tomate. El responsable del nombre artístico es, está claro, una persona con gran imaginación y abundante buen gusto. Estas sujetas son responsables de una de las canciones imbéciles de este verano, llamada Aserejé, en la que dicen esto:

aserejé, ja deje tejebe tude jebere seiunouba majabi an de bugui an de buididipí

Yo no tenía ni idea de que esta cancioncilla existiese, y vivía feliz, hasta que la semana pasada cometí el error de ver un cacho de "Crónicas marcianas", programa-diarrea (y, por tanto, líder de audiencia) de las noches de Tele5. En un momento dado, una parte del equipo técnico fue llamada por Sardá para que se subiesen sobre la mesa a bailar eso. Y lo hicieron. Al principio pensé que era un happening con el que se recaudaban fondos para reformar un centro de acogida de disminuidos psíquicos profundos, y que los mismos pacientes habían compuesto esa canción durante una sesión de terapia de grupo ante la imposibilidad de rascar dinero de la administración pública. Pero no. Los disminuidos psíquicos responsables de la canción no están en ningún centro de acogida, sino en la calle, y se llaman Las Ketchup (y el compositor, un tal Manuel Ruiz "Queco").

La canción, como no podía ser de otra forma, ha sido, al parecer, un gran éxito. Cretinos de todo el país, así como personas relativamente normales cuyos estándares de calidad bajan por culpa del verano, del alcohol y de sus ansias por ligar, bailan el aserejé. Parece que se tienen que hacer unos gestos concretos para bailarla, que todos repiten como zombis, y se ve que es divertido. Sobre todo si eres concejal del PP, sargento de la Guardia Civil, pelao makinero, calientabraguetas de discoteca o miembro de otro grupo humano sin demasiadas exigencias en cuanto a capacidad cortical. O sea, la mayoría.

Estamos rodeados de fealdad cutre y estúpida. En verano, más. No me molestaría tanto si no se empeñasen en hacernos entrar a todos en ese juego. No me molesta Santiago Segura haciendo de Torrente y diciendo barbaridades, porque es una parodia, y muy bien lograda, y el tío lo hace simpático. Pero esta basura de la que he hablado no es ninguna parodia. Y no lo es porque los que están metidos en ella ignoran el significado de la palabra "parodia"; es demasiado complicada. Para esta chusma, las cosas, cuanto más simples mejor. Come, bebe, caga, mea, folla, paga, vota, duerme, ten críos, muérete. Y vuelta a empezar. Yo no juego.

20020604

Más mecs
Mis pájaros que hacen mec (Johann Sebastian Meck y Anna Magdalena Meck) se han vuelto a reproducir. Estos bichos es que no paran. Claro, la cantidad de cosas para hacer en una jaula, por muy amplia que ésta sea, es reducida, por lo que encuentro bastante natural que se la pasen follando. También influye el hecho de que les colgué un comodísimo nido y una pelota de pelo de cabra para que lo forrasen y estuviesen cómodos y calentitos, y a fe que lo he conseguido. Bueno, lo de la comodidad, no lo sé; lo de la calentura, fijo que sí.

Como padre adoptivo de cuatro nuevas bolas de plumón más bien informes (aquí al lado podéis ver a papá mec, mamá mec y el pico abierto de minimec #1), me siento bastante orgulloso, e invitaré a un Montecristo del 1 a todos los que lo soliciten para celebrar el acontecimiento. Bueno, miento, no lo haré: quien quiera fumar, que se lo costee él mismo. De todos modos, es divertido esto de criar pájaros en plan amateur, y sobre todo proporciona un buen tema de conversación, ya que nadie me imagina como criador de pájaros; más bien me imaginan como consumidor de pájaros a la parrilla, o incluso prescindiendo de parrilla. Hay que ver qué poco me conocen.
Les Luthiers y Nina
Servidor es admirador de Les Luthiers desde que tuvo noticias de su existencia, allá en el pleistoceno. Les Luthiers son un grupo de músicos y humoristas argentinos que, ataviados con impecable traje negro y pajarita, hacen morir de risa a un público que sabe apreciar el humor inteligente, la música y los juegos del lenguaje. Sus fans constituyen una silenciosa legión de connoisseurs, y sus espectáculos son de los de carcajadas a veces, sonrisas otras y siempre la sensación de que, aunque la broma te haya salido por 6000 pafias del ala, ha sido barata. Yo ya llevo tres, y no me canso.

Nina es la directora de la Academia de Operación Triunfo, infausto engendro televisivo convertido, por algún motivo que no alcanzo a comprender, en fenómeno de masas. La tal Nina fue descubierta por Xavier Cugat cuando debía de tener apenas 16 añitos (o sea, unos 70 menos que Cugat) y lanzada a un efímero estrellato por el risueño músico catalano-yanqui. Sacó algún disquillo, presentó el Un, dos, tres y desapareció en un anonimato cuasitotal durante bastante tiempo. A veces se la podía ver en los culebrones del canal catalán, TV3, pero poco más. En su etapa de cantante siempre se caracterizó por su voz ultrapotente y su poca gracia en general. En resumen: siempre ha sido una gritona, punto.

Llegados a este punto, ¿cómo se liga la historia de la tonta’lbote ésta con Les Luthiers? Ahora voy a ello. Resulta que uno de los sketches de Les Luthiers, el llamado Cartas de color, se estructura en torno a un intercambio de misivas entre el brujo de una tribu africana y su sobrino Yogurtu Ngué, huido del poblado a causa de su profunda amistad con la mujer del jefe. En una de ellas, Yogurtu explica a su tío Oblongo que ha entrado a cantar en un coro:

...conseguí que me tomaran una prueba en el coro de la Congregación que dirige el reverendo O'Hara. El reverendo O'Hara tiene muy buena voz y ha enseñado su técnica a todos los integrantes del coro. Oyéndolos, se nota que todos ellos cantan... como el reverendo.

Y aquí viene la conexión, en la significativa pausa de un segundo que Yogurtu hace antes de decir "como el reverendo". Esto es lo que les ha sucedido a los concursantes de la mencionada basura, Operación Triunfo. Yo no sé si alguno de ellos tenía alguna posibilidad de convertirse en buen cantante, y francamente me la trae floja. Lo que sí sé es que lo poco que he oído, además de para producirme diarrea, ha servido para darme cuenta de que todos ellos se han convertido en unos gritones. Como su profesora. Como el reverendo. Pero a la masa no le importa: ya tienen a su heroína del pueblo, a su Rosa de España (o debería decir ¡España!, porque a mucha gente se le llena la boca cuando dice eso, como si estuviesen engullendo una gigantesca polla), una chica humilde que ha alcanzado el estrellato (y el peso ideal) gracias a la magia de la televisión. A la mayoría de pobres les encanta esto: coincide con su idea de justicia poética. A los pobres con cerebro nos da tanta grima como una bañera llena de pus. Pero somos minoría. Viva la democracia.