Estas tías de la derecha se hacen llamar Las Ketchup; el motivo es que su padre, cantaor flamenco, se hace llamar El Tomate. El responsable del nombre artístico es, está claro, una persona con gran imaginación y abundante buen gusto. Estas sujetas son responsables de una de las canciones imbéciles de este verano, llamada Aserejé, en la que dicen esto:
aserejé, ja deje tejebe tude jebere seiunouba majabi an de bugui an de buididipí
Yo no tenía ni idea de que esta cancioncilla existiese, y vivía feliz, hasta que la semana pasada cometí el error de ver un cacho de "Crónicas marcianas", programa-diarrea (y, por tanto, líder de audiencia) de las noches de Tele5. En un momento dado, una parte del equipo técnico fue llamada por Sardá para que se subiesen sobre la mesa a bailar eso. Y lo hicieron. Al principio pensé que era un happening con el que se recaudaban fondos para reformar un centro de acogida de disminuidos psíquicos profundos, y que los mismos pacientes habían compuesto esa canción durante una sesión de terapia de grupo ante la imposibilidad de rascar dinero de la administración pública. Pero no. Los disminuidos psíquicos responsables de la canción no están en ningún centro de acogida, sino en la calle, y se llaman Las Ketchup (y el compositor, un tal Manuel Ruiz "Queco").
La canción, como no podía ser de otra forma, ha sido, al parecer, un gran éxito. Cretinos de todo el país, así como personas relativamente normales cuyos estándares de calidad bajan por culpa del verano, del alcohol y de sus ansias por ligar, bailan el aserejé. Parece que se tienen que hacer unos gestos concretos para bailarla, que todos repiten como zombis, y se ve que es divertido. Sobre todo si eres concejal del PP, sargento de la Guardia Civil, pelao makinero, calientabraguetas de discoteca o miembro de otro grupo humano sin demasiadas exigencias en cuanto a capacidad cortical. O sea, la mayoría.
Estamos rodeados de fealdad cutre y estúpida. En verano, más. No me molestaría tanto si no se empeñasen en hacernos entrar a todos en ese juego. No me molesta Santiago Segura haciendo de Torrente y diciendo barbaridades, porque es una parodia, y muy bien lograda, y el tío lo hace simpático. Pero esta basura de la que he hablado no es ninguna parodia. Y no lo es porque los que están metidos en ella ignoran el significado de la palabra "parodia"; es demasiado complicada. Para esta chusma, las cosas, cuanto más simples mejor. Come, bebe, caga, mea, folla, paga, vota, duerme, ten críos, muérete. Y vuelta a empezar. Yo no juego.
Mis pájaros que hacen mec (Johann Sebastian Meck y Anna Magdalena Meck) se han vuelto a reproducir. Estos bichos es que no paran. Claro, la cantidad de cosas para hacer en una jaula, por muy amplia que ésta sea, es reducida, por lo que encuentro bastante natural que se la pasen follando. También influye el hecho de que les colgué un comodísimo nido y una pelota de pelo de cabra para que lo forrasen y estuviesen cómodos y calentitos, y a fe que lo he conseguido. Bueno, lo de la comodidad, no lo sé; lo de la calentura, fijo que sí.
