20061115

Breves biografías iconoclastas - Hoy: Antonio Gala
Antonio Gala nació en Andalucía, estoy seguro. En alguna parte de Andalucía, lo sé por el acento. Bueno, también podría ser Extremadura. En fin, nació.
A Gala en el cole todos le pegaban de collejas porque ya hablaba con ese deje de que lo han interrumpido en mitad de su café con leche y está molesto, o algo.
Gala tenía un chucho que se llamaba Troylo. Un día le dio por ponerse a escribir charlas con Troylo. Eso es cojonudo para un tío que lo que realmente pretende es impartir su sabiduría de entidad humanoide sensible al mundo sin que nadie le dé una réplica, porque los perros no hablan, ni siquiera los de Gala. Luego el chucho se murió y Gala se quedó muy triste, pero no lo suficiente como para dejar de dar la brasa. Tiene varios premios de los fabricantes de bastones de todo el orbe, y lleva un pañuelito al cuello, lo cuál es muy práctico en caso de estrangulamiento; en concreto, para el estrangulador.
Cuando veo a Gala por la tele me acuerdo del chiste de la loca que cuenta un amigo mío, gay para mas señas. Dice así: ¿Cuál es la diferencia entre un tumor y una loca? Que algunos tumores son benignos. Alguien debería contarle a Gala, pero haciéndoselo entender, a capones si es preciso, que no es necesario utilizar el mismo chip de amaneramiento para escribir y para salir por la tele. A él le gustaría ser Oscar Wilde o Truman Capote, pero se ha quedado en Corín Tellado con exceso de adjetivación. Como Gala ya es mayorzote, un día de estos se morirá, como su chucho Troylo, y la lengua castellana perderá a uno de sus mayores exponentes, o logaritmos, o cotangentes, y la progresía bienpensante lo lamentará públicamente a grandes voces. A la malpensante, en cambio, nos chupará un pie.

20060912

Breves biografías iconoclastas - Hoy: Teresa de Jesús

Inicio con esta una serie, espero que larga, de ultrasucintas biografías de personajes que, por un motivo u otro, me caen gordos. A veces entraré en las causas de esta antipatía y otras veces no; es mi blog y en él hago lo que me da la gana.

Teresa de Jesús, llamada también Teresa de Ávila, nació en Ávila; y además, en 1515. Ante la perspectiva de pasar buena parte del siglo XVI en Ávila (villa sin duda dotada en la época de una trepidante animación cultural; ahora no sé, no tengo el gusto) decidió hacer lo que haría cualquier persona inteligente: quedarse en Ávila y hacerse monja. Ella era así, una chica brillante. Una vez en el convento, su afición a los estupefacientes y/o las sustancias psicoactivas (dicen que si el cornezuelo; pues igual sí, porque no me imagino un convento, en Ávila, en el siglo XVI, con un suministro regular de LSD; aunque digo yo que lo más probable es que tuviese algún trastorno con la secreción -excesiva, claro- de neurotransmisores) la sumía en tremebundos globos que ella, con la modestia que la caracterizaba, se empeñaba en denominar "éxtasis místicos". En ellos veía a toda la patulea celestial: Jeová, el niño y la madre que lo parió (o sea, María), con ángeles y trompetones dorados de los de Jericó y todo. Una vez también vio un ornitorrinco, pero ya le pareció demasiado raro y decidió que casi mejor reducía las dosis. Cuando se aburría, entre viaje y viaje (sin moverse del sitio), escribía cosas como "Vivo sin vivir en mí/y tan alta vida espero/que muero porque no muero.", pasaje que todos los profesores de literatura de la historia de la humanidad española han enseñado a sus alumnos como si se tratase de algún prodigio artístico (a mí siempre me han parecido los mediocres desvaríos de una fanática con un problema grave de drogadicción; pero en fin, para gustos, colores). Luego también se puso a fundar conventos. De carmelitas, se ve. Y al final se murió. Y luego cogieron su cadáver y lo hicieron a cachicos y lo repartieron por toda la cristiandad. Franco, que era un tío enrrollao, tenía un brazo, al que llamaban "el brazo incorrupto de santa Teresa"; a fe mía que era el brazo incorrupto con peor aspecto que he visto en mi vida. Y ya nada más de interés. Bueno, sí: la hicieron santa.

20060829

Galería de cretinos - Actualización: Barbara Haddrill

Esta señorita británica es, de entre los numerosos ecologistas fanáticos que pueblan las zonas con mayor concentración de tiempo de ocio de Occidente, sin duda una de las más débiles mentales. Disfrutadla.

20060712

Otra asamblea

Hace dos o tres entradas hablé de la asamblea que mi club de listorros celebró el año pasado. Bueno, es justo que ahora comente (muy brevemente) la que se celebró este último fin de semana, aunque solo sea para dar el contraste.

Hacía unos cuantos años que no asistía a una asamblea del club que fuese tan pacífica, razonable y, sobre todo, productiva. Realmente, el "otra" del título de la entrada no se refiere a "otra más", sino a "otra distinta". Parece mentira la diferencia *extraordinaria* que marca el hecho de que poco más de media docena de sociópatas retrasados comemierda se queden en su casita, supongo que dedicados a su ocupación habitual: generar bilis.

20060516

Galería de cretinos - Actualización: Reinaldo Ríos
Este ufólogo de Puerto Rico sí que es un verdadero cretino. A veces coloco aquí a gente que tiene cerebro, pero que lo tiene torcido. El caso del "profesor" (como se autodenomina) Ríos es distinto: este no tiene cerebro. Es casi como encontrar un diamante.

20060512

Natural
Vivimos en un mundo bastante idiota. Entre la multitud de idioteces que nos rodean y nos acosan, una que me parece muy molesta es la de lo 'natural'. En nuestro mundo de occidentales bien alimentados, 'natural' se ha convertido en sinónimo de 'bueno' o, lo que es peor, de 'mejor'. Todo natural: los cabellos después de lavados, la crianza del cordero que nos estamos zampando, los partos de las más concienciadas. Artificial es malo, artificial=caca parece ser la consigna de la modernidad más estúpida. Vaya, a mí lo que me parece es que falta un poquillo de reflexión sobre lo que significa "natural". Veamos unos ejemplos: el uranio, tan denostado, es natural; no así el hidrógeno molecular en depósitos de alta presión. Es natural que a los 30 me quede la mitad de la dentadura, y no lo es el cepillarme los dientes a diario. A este respecto, en mi club de listorros, en el que abundan los estúpidos de todos los colores, como en una muestra de población normal, hay un sujeto que afirma (cito textualmente): "No, yo no me cepillo los dientes. La evolución fué (sic) más inteligente que nosotros y diseñó los dientes correctamente para que no tengamos que ponernos potingues y rascárnoslos". Argumenta que "intento no abusar de alimentos que no nos corresponden como dulces a todas horas" -sospecho que piensa que el resto de la humanidad sí que abusa-, así que no le hace falta. Menos mal que: a) no tengo previsto acercarme a distancia de aliento de él, y b) en realidad me la suda que tenga o no tenga dientes, salvo en el caso de que intentara morderme.

Más cosas naturales: es natural que un diabético se muera si no se inyecta insulina, que es un acto paradigmáticamente artificial. Es natural que a un servidor, que es miope, su tribu lo depure por inútil nada más alcanzar la adolescencia, en lugar de colocarle unos vidrios delante de los ojos que, a mi modo (miope) de ver, tienen un aspecto francamente artificial. Es natural que los seres humanos seamos cien mil, peleándonos con las hienas en la sabana africana por un cadáver de cebra en descomposición, en lugar de 7.000 millones infectando cualquier zona habitable (en sentido amplio) con nuestras artificiales viviendas, nuestros artificiales vehículos a motor, nuestra artificial electricidad, nuestros artificiales hospitales, nuestros artificiales centros de investigación y nuestras artificiales redacciones de revistas sobre cosas naturales y alternativas (esta palabra es importante, alternativa) como "Discovery Dsalud", por poner un ejemplo extra-cretino.

Entre las cosas "naturales" que más me cabrean está la naturalísima moda de no vacunar a tus críos. El mismo individuo de los piños sin cepillar al que he citado antes está súper-a-favor de no vacunar a su descendencia. No está solo, hay un movimiento mundial de capullos sin cerebro que están por el mismo tipo de rollo. Oh, es cierto que las vacunas no son 100% inocuas; solo son mejores que las epidemias. También son mejores que los niños muertos o inválidos, incluso aunque alguno de estos niños luego se convierta en Zaplana. Eh, que sí que es posible que se le cruce al crío la vacuna y se lo cargue. También te puede dar una claustrofobia si metes la cabeza dentro de un casco de moto. ¿Y qué? Los beneficios de la vacunación superan ampliamente a los riesgos. Negarlo es negar la realidad, pero eso es algo a lo que los "me opongo" profesionales están muy acostumbrados. La negación de los hechos es una forma barata de saciar su adicción de débiles mentales al victimismo. Barata para ellos, claro; si su crío se pilla una polio no le va a parecer nada barato, y además se va a acordar de la madre que lo parió toda la vida, pero de mal rollo. El otro día miraba yo un capítulo de la serie "House, M.D." en la que se daba el siguiente diálogo entre el médico protagonista y una mamá 'all-natural' que le había llevado a su enfermito vástago (venga, esta vez lo traduciré más o menos):

Dr. House:
Se ha pasado las fechas de vacunación.

Mamá:
No lo vacunamos.

Dr. House:
¿Cree que no funcionan?

Madre:
Creo que una multinacional farmacéutica quiere hacerme creer que funcionan...

[...]

Dr. House (jugando con la rana de trapo del niño):
Juguetes naturales. Las empresas de juguetes no hinchan arbitrariamente los precios de sus ranas. No mienten sobre sus gastos de investigación y desarrollo. Lo peor que se puede decir de una empresa de juguetes es que sus ranas son aburridas. ¡Croac, croac!

¿Y sabe otro negocio muy bueno? Los ataúdes pequeñitos, de tamaño bebé. Los hay en verde rana, rojo coche de bomberos... ¡en serio!.

Los anticuerpos de mamita solo protegen al niño durante seis meses; por eso esas empresas piensan que pueden extorsionarle. Creen que les dará lo que pidan con tal de mantener vivo a su bebé.

¿Quiere cambiar las cosas? Demuestre que se equivocan. Si unos cientos de padres como usted deciden que prefieren dejar morir a su hijo antes que soltar 40 pavos por una vacuna, los precios bajarán en seguida, puede estar segura de ello.


Joder, esa serie es realmente cojonuda. Con un diálogo de 20 segundos transmite toda la información necesaria, y además con humor (negro, claro). Y con esto se ilustra lo siguiente: los 'all-natural' no son papanatas inocuos: son papanatas peligrosos. No son más que una variante "progre" del integrista, ya sea islámico, cristiano o cabeza rapada. En vez de blandir retratos de Jomeini, biblias o bates de béisbol blanden sus credos new-age de la era de acuario y su mapa de chakras. Pero debajo hay la misma basura insidiosa.

20060509

Gloria
Las personas de mi generación recordamos bien a Gloria Fuertes en la televisión de nuestra infancia: una señora ya mayor con aspecto más bien hombruno, pelo corto y traje chaqueta anticuado, rodeada de críos que la miraban mientras ella recitaba uno de sus poemas infantiles con su característica y archi-imitada voz rota/cazallesca. Sus poemas eran simples; muchos los confundían (los confundíamos) con poemas tontos, y pensábamos que su autora, con ese aspecto tan poco atractivo y femenino, debía de ser también tonta. Qué inmenso error. Gloria Fuertes era una poetisa excepcional. Tuvieron que pasar más de 20 años para que, por azar, la redescubriese y me diese cuenta de ello navegando por la página Poesía en español (que, por cierto, recomiendo). Luego me compré la antología Obras incompletas, en donde pude apreciar la tremenda habilidad de esta mujer para captar y expresar en palabras los sentimientos, al menos aquellos con los que yo me podía identificar. Reconozco que, por ejemplo, Lorca me deja más bien frío (¡anatema!), y eso es en cambio algo que no me sucede con Gloria Fuertes.

Seguro que si me empeñase y consultase su biografía en la página de la fundación que lleva su nombre podría escribir un chorro de cosas sobre esta mujer admirable, pero prefiero dejar aquí un par de poemas suyos para que sea ella misma la que se exprese. Después de todo, sus poemas es todo lo que queda de ella, ya que murió en 1998. A destiempo, que es la forma en que mueren siempre algunas personas, tengan la edad que tengan.

A no ser en tus manos
A no ser en tus manos
donde mejor me encuentro es en el mar,
allí empiezo a leer hojas a los peces
-en el bosque leo peces a las hojas-,
en las hojas del nogal he aprendido.
En los ojos de los hombres nada veo,
a veces les cuelga una lista de muertos
de las sucias pestañas.

Por eso retorno a tus manos,
que siempre me ofrecen un mendrugo de paz.


La vida es una hora
La vida es una hora,
apenas te da tiempo a amarlo todo,
a verlo todo.
La vida sabe a musgo,
sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron.
Al final escogemos un lugar peligroso,
un pretil, una vía,
la punta de un puñal donde pasar la noche.


No dejan escribir
Trabajo en un periódico
pude ser secretaria del jefe
y soy sólo mujer de la limpieza.
Sé escribir, pero en mi pueblo
no dejan escribir a las mujeres.
Mi vida es sin sustancia,
no hago nada malo.
Vivo pobre.
Duermo en casa.
Viajo en metro.
Ceno un caldo
y un huevo frito, para que luego digan.
Compro libros de viejo,
me meto en las tabernas,
también en los tranvías,
me cuelo en los teatros
y en los saldos me visto.
Hago una vida extraña.

20060508

Asamblea

El club de listorros del que soy socio, como muchos otros clubes y asociaciones, celebra cada año, a principios de julio, una asamblea. Es una ocasión para poder ver a amigos que viven lejos, charlar con ellos y echarse unas risas. También es, por supuesto, el lugar en el que se toman decisiones democráticas acerca de planes de actuación, proyectos de futuro y cosas así, y también el lugar donde cualquier socio puede presentar mociones que los asistentes votan. Se trata, en fin, de una parte esencial del funcionamiento interno de casi cualquier asociación de personas; excluyo específicamente las sectas, como la católica, en la que lo que digan sus miembros básicamente viene a importar un carajo frente a lo que dice Benito, el de Roma, ese señor tan progresista democráticamente elegido por un grupo de octogenarios democráticamente elegidos; ah, no, esos no.

Aparte de amigos, a la asamblea del club al que ya todos conocemos y queremos un poco más suele asistir un grupo de indeseables al que llamamos, con demasiada benevolencia, jabalíes. Su papel en el evento es variado, pero se puede resumir en lo siguiente: iniquidad, calumnia, maledicencia, obstruccionismo, estupidez y psicopatía. Lo predominante, sin embargo, es la estupidez. Los chungos-chungos son solo dos o tres; el resto son meros bufones, demasiado retrasados como para poder aspirar a uno de los otros sustantivos complicados, y encima ni siquiera llevan un tocado de cascabeles. Uno se preguntará cómo se puede ser listorro e idiota simultáneamente. Al principio yo también me lo preguntaba, pero ahora me limito a aceptar la realidad en espera de que algún especialista le encuentre explicación.

La asamblea del año pasado se celebró en una cálida localidad mediterránea. Podía haber terminado al cabo de hora y cuarto, pero se prolongó unas tres horas debido a las numerosas mociones-basura presentadas por los suidos, mociones que fueron hábilmente neutralizadas por los votos de una mayoría razonable. Porque, se crea o no (y después de las entradas que le he dedicado al club, puede ser difícil de creer), la mayoría de miembros del club son gente con bastante sentido común. Pero los que son noticia suelen ser los que carecen de él, aunque sean una -vergonzante y ruidosa- minoría.

Este año la cosa se presenta interesante: es posible que uno de los jabalíes sea expulsado del club (de momento me callaré los motivos, pero puede que otro día los cuente; no me gustan las sentencias populares dictadas a partir de datos "periodísticos"). Apuesto a que el resto de sus porcinos compinches se solidarizan con el alborotador y quedan aún más en evidencia. Tampoco me extrañaría que presentasen otro montón de mociones para mantenernos ocupados levantando el cartoncito del "no". En fin.

El año pasado llevé puestos los cascos durante toda la asamblea, pero reconozco que, no siendo de los que se colocan en el interior de la oreja, no me aislaron bien de toda la mierda que los jabalíes expulsaron por vía oral. Ah, pero este año va a ser distinto: pienso llevar unos de esos que aíslan de todo sonido exterior. Y más revistas, que las dos que llevaba el año pasado no me duraron nada. Aunque puede que no me haga falta: quizá el grupo de cuadrúpedos alquile un autocar para poder venir todos juntos y tengan algún problema mecánico, cinético o gravitatorio. Qué lástima que sea escéptico y que eso de "querer es poder" me parezca una solemne gilipollez.

PS: la publicación de esta entrada me la ha sugerido el visionado de uno de los capítulos de la serie Bullshit!, de los magos y escépticos norteamericanos Penn y Teller. Específicamente esta frase cojonuda, a la que quizá dedique una entrada en algún momento: "¡We are all offended, all the time! ¡And we don´t have a fucking right *not* to be offended!". Para la traducción podéis utilizar Power Translator o Babelfish. Puede que se encallen con el "fucking", pero creo que eso no necesita traducción.