20070219

Galería de cretinos - Actualización: Laura Mallory

Tenemos hoy aquí a una mamá ultracristiana norteamericana con exceso de tiempo libre. El ocio está sobrevalorado, y esta retrasada mental es una muestra de ello.

20070205

Comentarios

Con una cierta periodicidad recibo la siguiente pregunta referente a mi blog: Oye, ¿por qué en tu blog no se pueden poner comentarios?. La mayoría de personas susceptibles de formular esta pregunta ya la han formulado, pero para aquellos que no, pues ahí va mi respuesta:

Mi blog no permite comentarios por una razón simple: no me apetece perder ni un nanosegundo leyendo y/o evaluando la opinión de una persona a quien no conozco y que, si la conociese, posiblemente me caería gorda. Aquellos de los que leen mi blog cuya opinión me importa ya saben cómo hacérmela llegar, si les apetece. Aquellos que no saben cómo hacérmela llegar, es porque su opinión me afecta/interesa tanto como un chubasco en Corea del Norte mientras yo me encuentro en un lugar distinto (es decir, siempre). Eso no quiere decir que no pueda llegar a interesarme, pero digamos que no es el caso "a priori".

Mi amigo Imperator tiene una sección de su blog especialmente dedicada a los retrasados mentales que le escriben para llamarle por los mil nombres del puerco por haber criticado en una de sus entradas (ya hace más de un año) al grupo "System of a Down" (él le llama, en un brillante juego fonético, "Síndrome de Dawn"), a quienes no tengo ni el gusto ni las ganas de conocer. Reconozco que me he echado unas risas con sus glosas de los comentarios de esa caterva de descerebrados, pero nunca me metería yo en ese follón. Al cabo de tres o cuatro comentarios leídos me asaltaría una muy desagradable sensación de pérdida de tiempo. Y ahora que he pasado más o menos el ecuador, tiempo es lo que menos me apetece perder. Recapitulando: si me queréis decir algo, ya sabéis dónde y cómo encontrarme. Si no sabéis dónde o cómo encontrarme, en principio debo decir que me la suda en estéreo lo que tengáis que decir. Hay un tercer caso: el de aquellos que sí saben dónde o cómo encontrarme y cuya opinión me interesa un pedo. De estos borro los mensajes sin leer (salvo el nombre, para identificarlos, claro) o les cuelgo el teléfono, ya que carezco por completo de ese extraño sentimiento tan extendido denominado curiosidad morbosa. Ah, y que nadie pierda el tiempo enviando correos a la dirección que aparece en el blog (dilettantescorner at dilettant dot net): hace como dos o tres años que no la leo. De hecho, la acabo de vaciar por web y había 2.900 mensajes, de los que me he despedido con lágrimas en los ojos. Sí, claro.

20070201

Apariciones marianas

Según la SICAR (Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana), el hijo de dios hecho hombre, Jesús para los amigos, no nació normal, como cualquier hijo de vecino. Nació de una virgen. Al parecer, por muy hecho hombre que fuese, al jefazo no le venía bien una mujer del montón, ni aunque fuese buena, hacendosa y fiel a su marido (que ése sí que era normal, a primera vista). Ah, no. El hijo de dios hecho hombre necesitaba una madre bien singular. Necesitaba, de hecho, una madre que, usando la lógica (y la biología; bueno, en esos tiempos de esto último no había mucho), fuese imposible que fuera madre. Buena idea, carajo. Si alguien se cree eso, ya le puedes colar cualquier gol.

Pero cuidado: la SICAR no es tonta. Hay que ir alimentando la fe con hechos paranormales (que en el ámbito de la SICAR se llaman, al parecer, milagros) para que a la plebe no se le olvide que, cuando a dios se le mete algo en la mollera, por raro que resulte, pues ahí lo tienes, fíjate.

Uno de los milagros clásicos son las apariciones marianas. La cosa consiste en que María, la virgen, va y se aparece. El milagro está en que, claro, la mujer lleva muerta poco menos de 2.000 años, lo cual suele suponer un obstáculo insalvable para deambular por ahí; pero claro, es la madre de dios, y básicamente puede hacer lo que le venga bien. Por ejemplo, lo que decíamos de aparecerse. (Actualización 5-2-2007: Tío Petros me informa de que, según las escrituras, que vienen a ser como la constitución de la SICAR [mi casa también tiene una escritura, pero no se debe de referir a la misma cosa], María, la virgen, es, junto con el profeta Elías y un tal Enoc, uno de los tres seres humanos que no ha muerto [en realidad serían cinco, contando a Elvis y a Hitler]. Por lo tanto, se aparece porque está viva. Sí, ya. Gracias de todos modos, Petros).

Puestos a aparecerse, María, la virgen, se podría aparecer a cualquier persona y en cualquier lugar, que para eso es omnipotente (bueno, ella no sé, pero su hijo sí, y ¿qué le va a negar un hijo a su madre?). Sin embargo, María, la virgen, suele manifestar una ostensible preferencia por el sector agropecuario. Y sobre todo niños. Véanse a la derecha los tres tiernos pastorcillos de Fátima. Véase al otro lado a Bernadette Soubirous de Lourdes (esta tenía línea directa, nada menos que 17 apariciones vio), ya con el halo para ir ganando tiempo, en pleno arrobamiento (@miento) mariano. Qué bonito todo.

Uno puede ponerse a pensar: ¿qué fijación tendrá María, la virgen, con este sector concreto de la producción? ¿Qué tiene de malo un ingeniero de caminos, canales y puertos? Hay un huevo de gente que se dedica a reflexionar sobre cosas místicas; ¿por qué no se enrolla y les da un toque a estos, para que se dejen de tonterías potencialmente heréticas y se pongan a cantar al amor de los amores? Siendo su marido carpintero, ¿no se podría aparecer en Ikea?

Voy a lanzar aquí mi hipótesis acerca de la preferencia citada. Hace 100 o 200 años no se hacía uno pastor por vocación (ahora debe de ser otra cosa; hasta televisan los concursos de gossos d'atura). Pero entonces, como oficio, era ni más ni menos que una puta mierda, de modo que solía quedar restringido a gente pobre y sin educación formal alguna, con una fe de esas puras y sin adulterar con pensamientos y opiniones propias, porque era la única que se podían permitir. Y además, niños. Yo, de niño, creía en fantasmas, en el coco, en Pedro Botero y, si me apuras, hasta en dios. Convengamos en que el hecho de ser niño suma un +3 de bonus a la credulidad. Así que un pastor (o tres), niño, en mitad del monte, si no ve vírgenes ve ovnis. En cambio, me cuesta más imaginarme en similares circunstancias a un topógrafo, a un arquitecto técnico o a un taxista de Padrón. De hecho, lo que me cuesta es imaginarme a alguno de los susodichos viendo cosas raras y a alguien tomándoselo en serio y no recomendándole que busque ayuda profesional. En cambio, vienen tres niños del Portugal profundo, o una niña de la Francia profunda, sueltan su rollo que, normalmente, no se creería ni el Tato en pleno éxtasis lisérgico, y tachán, milagro que te crió. Con esta exhibición de coherencia por parte de la SICAR, casi me dan ganas de desapostatar. O casi que mejor no.