Galería de cretinos - Actualización: Federico Jiménez Losantos
Hacía ya tiempo que le tenía yo ganas a este sujeto. Bueno, pues aquí está. En su caso, sobran los comentarios y faltan los accidentes de coche graves. No mortales, sino graves. No sé si me explico.
20051227
20051110
Galería de cretinos - Actualización: Manuel García Viño
Casi medio año de silencio, y vengo a romperlo con un cretino nuevo, Manuel García Viño. Desde luego, no puede uno darse un descanso; a la que te despistas ya te ves rodeado de capullos.
Casi medio año de silencio, y vengo a romperlo con un cretino nuevo, Manuel García Viño. Desde luego, no puede uno darse un descanso; a la que te despistas ya te ves rodeado de capullos.
20050526
Galería de cretinos - Actualización: Natasha Demkina
La antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se está revelando como una verdadera mina. Después de la astróloga Marina Bai, mi anterior invitada, ingresa ahora en esta galería de los horrores la curandera Natasha Demkina. Los timadores relacionados con la salud son, sin duda alguna, los que me provocan los retortijones más desagradables. De hecho, creo que iré al lavabo y dedicaré mis deposiciones a esta señorita.
La antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se está revelando como una verdadera mina. Después de la astróloga Marina Bai, mi anterior invitada, ingresa ahora en esta galería de los horrores la curandera Natasha Demkina. Los timadores relacionados con la salud son, sin duda alguna, los que me provocan los retortijones más desagradables. De hecho, creo que iré al lavabo y dedicaré mis deposiciones a esta señorita.
20050512
Versiones
La sección española de la compañía de telefonía móvil Vodafone utiliza desde hace un tiempo como sintonía de su publicidad una versión de la canción "Over the Rainbow", que popularizó Judy Garland en el año 39, en la película "El mago de Oz". Seguro que casi todos sabéis de qué canción hablo. La letra original dice, entre otras cosas:
Somewhere over the rainbow
Way up high,
There's a land that I heard of
Once in a lullaby
Mientras que la de Vodafone (la misma estrofa) dice:
Riquirrin-riquirrin-riquirrin-riquirrin (tío rasgando guitarra)
Laaaa-laaaa-la-lalala-la
Laaa-laaa-laaaaa
Laaaa-laaaa-la-lalala-la
Laa-lalala-la-laaaaa
La letra original puede parecer ñoña, igual que la película (a mí no me lo parece, pero en fin, para gustos colores); lo que es evidente es que la versión Vodafone no aporta nada. Más bien parece el resultado de un ejercicio musical en una clase de educación especial. La verdad es que consigue sacarme de mis casillas.
Lo de versionar no es ninguna novedad. Cuando una tonadilla se hace famosa, en seguida aparece gente que la versiona. Muchas versiones son cojonudas y aportan al original diversos valores: la versión de "All my loving" de Beatles que Los Manolos hicieron a finales de los 80 me parece excepcionalmente divertida, por ejemplo. También me parecen una maravilla "Minha terra galega", el himno (oficioso, eso sí) de Galicia en que los Siniestro Total convirtieron la archifamosa "Sweet Home Alabama" de los norteamericanos Lynyrd Skynyrd, o su autobiográfica versión de "Highway to Hell" de los AC/DC, titulada "Somos Siniestro Total".
Lamentablemente, con más frecuencia de la deseada nos encontramos con versiones que son, para decirlo claramente, una puta basura. Un grupejo de los 90, The Fugees, lograron fama mundial con una versión francamente mierdosa de un tema de amor de la cantante de color (negro) Roberta Flack, "Killing Me Softly With His Song". No solo la voz solista de The Fugees (una tal Lauryn Hill, que luego sacó un par de álbumes y, afortunadamente, desapareció bastante del panorama musical) era desganada y plana, sino que además añadieron un ritmillo que venía a sonar "tuk/tu-kss/tuk/tuk-kss", y unos coros semirrapeados que convertían el tema original en un laxante sonoro.
A veces, el original ya no era muy bueno, pero uno le ha cogido cariño por aquello de la nostalgia, y viene alguien y lo acaba de desgraciar, haciéndote al mismo tiempo tomar amarga conciencia de que tu recuerdo tiene más de nostálgico que de otra cosa. Me ha sucedido no hace mucho con un tema de los Bee-Gees, "How Deep Is Your Love", que un grupo catalán al que no conocen ni en su casa a la hora de comer, de nombre Els Convidats, ha traducido y versionado con el título "L'amor és profund". La cantante tiene un tonillo de pija boba de parodia televisiva de tercera división, con el agravante de que no se trata de una parodia, sino de su propia voz. Lo más suave que se puede decir de ella es que, por el bien de la humanidad, podría callarse la boca.
Otro ejemplo: el álbum "Duets", en el que Frank Sinatra colaboraba con artistas de los 90 en la demolición de temas que él mismo había popularizado. La versión de "The Lady is a Tramp", que canta con el blandujo Luther Vandross (desaparecido también, por suerte) es otra muestra de cómo convertir uno de los mejores temas de swing de la historia en una tortura para los oídos, a base de mezclar calidad con moda. Es como si Dostoievsky y Lucía Etxebarría hubiesen publicado una novela conjunta: el resultado ni siquiera habría sido como una de las habituales cacas literarias de la Etxebarría, sino mucho peor. Bueno, pues eso.
La vida está "mu achuchá", ya lo sabemos, y quien más quien menos tiene una hipoteca que pagar o un ex-cónyuge que mantener. Pero me gustaría lanzar una petición (aunque sea retórica): si vas a parir una versión y tienes pensado divulgarla, plantéate si aporta algo. Si, en vez de sumar, resta, ahórrate la degradación. No la tuya, que me la suda, sino la de la obra original. Un poquito de respeto, coño.
La sección española de la compañía de telefonía móvil Vodafone utiliza desde hace un tiempo como sintonía de su publicidad una versión de la canción "Over the Rainbow", que popularizó Judy Garland en el año 39, en la película "El mago de Oz". Seguro que casi todos sabéis de qué canción hablo. La letra original dice, entre otras cosas:Somewhere over the rainbow
Way up high,
There's a land that I heard of
Once in a lullaby
Mientras que la de Vodafone (la misma estrofa) dice:
Riquirrin-riquirrin-riquirrin-riquirrin (tío rasgando guitarra)
Laaaa-laaaa-la-lalala-la
Laaa-laaa-laaaaa
Laaaa-laaaa-la-lalala-la
Laa-lalala-la-laaaaa
La letra original puede parecer ñoña, igual que la película (a mí no me lo parece, pero en fin, para gustos colores); lo que es evidente es que la versión Vodafone no aporta nada. Más bien parece el resultado de un ejercicio musical en una clase de educación especial. La verdad es que consigue sacarme de mis casillas.
Lo de versionar no es ninguna novedad. Cuando una tonadilla se hace famosa, en seguida aparece gente que la versiona. Muchas versiones son cojonudas y aportan al original diversos valores: la versión de "All my loving" de Beatles que Los Manolos hicieron a finales de los 80 me parece excepcionalmente divertida, por ejemplo. También me parecen una maravilla "Minha terra galega", el himno (oficioso, eso sí) de Galicia en que los Siniestro Total convirtieron la archifamosa "Sweet Home Alabama" de los norteamericanos Lynyrd Skynyrd, o su autobiográfica versión de "Highway to Hell" de los AC/DC, titulada "Somos Siniestro Total".
Lamentablemente, con más frecuencia de la deseada nos encontramos con versiones que son, para decirlo claramente, una puta basura. Un grupejo de los 90, The Fugees, lograron fama mundial con una versión francamente mierdosa de un tema de amor de la cantante de color (negro) Roberta Flack, "Killing Me Softly With His Song". No solo la voz solista de The Fugees (una tal Lauryn Hill, que luego sacó un par de álbumes y, afortunadamente, desapareció bastante del panorama musical) era desganada y plana, sino que además añadieron un ritmillo que venía a sonar "tuk/tu-kss/tuk/tuk-kss", y unos coros semirrapeados que convertían el tema original en un laxante sonoro.
A veces, el original ya no era muy bueno, pero uno le ha cogido cariño por aquello de la nostalgia, y viene alguien y lo acaba de desgraciar, haciéndote al mismo tiempo tomar amarga conciencia de que tu recuerdo tiene más de nostálgico que de otra cosa. Me ha sucedido no hace mucho con un tema de los Bee-Gees, "How Deep Is Your Love", que un grupo catalán al que no conocen ni en su casa a la hora de comer, de nombre Els Convidats, ha traducido y versionado con el título "L'amor és profund". La cantante tiene un tonillo de pija boba de parodia televisiva de tercera división, con el agravante de que no se trata de una parodia, sino de su propia voz. Lo más suave que se puede decir de ella es que, por el bien de la humanidad, podría callarse la boca.
Otro ejemplo: el álbum "Duets", en el que Frank Sinatra colaboraba con artistas de los 90 en la demolición de temas que él mismo había popularizado. La versión de "The Lady is a Tramp", que canta con el blandujo Luther Vandross (desaparecido también, por suerte) es otra muestra de cómo convertir uno de los mejores temas de swing de la historia en una tortura para los oídos, a base de mezclar calidad con moda. Es como si Dostoievsky y Lucía Etxebarría hubiesen publicado una novela conjunta: el resultado ni siquiera habría sido como una de las habituales cacas literarias de la Etxebarría, sino mucho peor. Bueno, pues eso.
La vida está "mu achuchá", ya lo sabemos, y quien más quien menos tiene una hipoteca que pagar o un ex-cónyuge que mantener. Pero me gustaría lanzar una petición (aunque sea retórica): si vas a parir una versión y tienes pensado divulgarla, plantéate si aporta algo. Si, en vez de sumar, resta, ahórrate la degradación. No la tuya, que me la suda, sino la de la obra original. Un poquito de respeto, coño.
20050507
Galería de cretinos - Actualización: Marina Bai
Acaba de llegar a mis ojos una historia acerca de esta señora astróloga, Marina Bai. Cualquier astrólogo podría servir, en circunstancias normales, para engrosar mi galería, pero lo de esta mujer supone una vuelta de tuerca adicional que, francamente, nunca se me habría ocurrido. La felicito por su inventiva y por su ingreso.
Acaba de llegar a mis ojos una historia acerca de esta señora astróloga, Marina Bai. Cualquier astrólogo podría servir, en circunstancias normales, para engrosar mi galería, pero lo de esta mujer supone una vuelta de tuerca adicional que, francamente, nunca se me habría ocurrido. La felicito por su inventiva y por su ingreso.
20050425
La legitimación del robo
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, un grupo de facinerosos, mayormente de uniforme, se rebelaron contra un gobierno democráticamente elegido y legalmente constituido. Tras tres largos años de guerra, los facinerosos en cuestión se alzaron con la victoria y, no-sorprendentemente, la serie de desmanes en nombre de dios y de la patria prosiguió. Muchas vidas terminaron contra paredes anónimas, a manos de hombres y de armas cuya misión era defenderlas. Y se robó y se expolió, a menudo por simple humillación.
En el párrafo anterior hay dos licencias poéticas, que pasaré a revelar para los menos despiertos: ni hace mucho tiempo, ni fue en ninguna galaxia lejana. Fue hace 70 años, y el lugar era España. Aunque se puede uno extender durante volúmenes enteros hablando de la maldición que fue la guerra civil, quiero referirme únicamente a un tema que ahora está de nuevo de actualidad.
Tras la derrota del gobierno de la república (que, repito de nuevo por si a alguien se le había olvidado, era un gobierno legalmente constituido y elegido en sufragio universal), los delincuentes que entonces detentaban el poder decidieron despojar a la Generalitat de Catalunya, el gobierno autónomo del país en el que me encuentro, de sus archivos, y llevárselos a otro lado. Podrían haberlos dejado aquí, en el mismo sitio en el que estaban, puesto que la zarpa de su dominio incluía la ciudad de Barcelona, pero no hubiese sido lo mismo. Lo que hicieron transmitía un par de mensajes que ellos deseaban transmitir: el de la arbitrariedad y el de la impunidad; o, dicho con palabras sencillas, lo hago porque me sale de los cojones y al que me tosa le pego un tiro en la boca del estómago. La expoliación y traslado tenia también un propósito mucho más macabro: facilitar el examen de los documentos para la identificación de "elementos subversivos" y su posterior detención y, en muchos casos, ejecución.
El retrasado mental que tuvo la sartén de España por el mango durante casi 4 décadas ya hace mucho tiempo que cascó (desgraciadamente el traspaso tuvo lugar en la cama, aunque por fortuna el sujeto fue concienzudamente puteado por los médicos durante sus últimas semanas de vida; no es lo que yo llamaría justicia poética, pero menos da una piedra). Muerto el perro y pasada la transición y el ruido de sables, parecía un hecho simple que el botín del robo antes mencionado, que había sido trasladado a Salamanca, fuese devuelto a sus legítimos propietarios, es decir, la Generalitat de Catalunya, para que lo administrasen a su conveniencia. Bueno, puede que en un mundo ideal suceda eso, pero en este las cosas son distintas.
Por algún motivo, una parte importante de los salmantinos (y de los no salmantinos) perciben la devolución de un material que fue robado como un robo a su vez. Gentes de muy diversos colores políticos (uno podría pensar que todo son tonalidades del azul, pero se equivocaría de medio a medio) han emitido todo tipo de barbaridades para justificar la permanencia en esa muy universitaria ciudad del producto del expolio faccioso. Baste recordar la frase más tristemente famosa de todo el asunto, la pronunciada por Gonzalo Torrente Ballester en 1989 desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca durante una manifestación, en el sentido de que aquellos papeles pertenecían a los salmantinos por derecho de conquista. Pudiendo elegir los gozos, Torrente se decantó, vergonzosamente, por las sombras.
La semana pasada, el gobierno de España decretó la devolución de esa documentación robada, los llamados "papeles de Salamanca", a la Generalitat y a los particulares (no así a los ayuntamientos, por motivos que se me escapan). Aunque es evidente para cualquier persona razonable que se trata de un acto de justicia, los ladridos de los detractores seguirán, se hablará de destrucción del archivo, de fraccionamiento de la memoria histórica y, sobre todo, se volverá a decir que el gobierno está a merced de los insaciables separatistas catalanes, que lo quieren todo para ellos. Todo ello en un intento de justificar lo injustificable: la conservación del producto de un delito.
Muchos creían que el franquismo había acabado con la muerte del susodicho. Qué gran error. El franquismo es una actitud, una forma de vida, la realización del grito muera la inteligencia, viva la muerte que Millán Astray vomitó en una de las aulas de la universidad de esa misma ciudad de Salamanca. En muchos lugares, en muchas cabezas, está tan vivo como lo estaba en 1940. Pensar en ello me da miedo.
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, un grupo de facinerosos, mayormente de uniforme, se rebelaron contra un gobierno democráticamente elegido y legalmente constituido. Tras tres largos años de guerra, los facinerosos en cuestión se alzaron con la victoria y, no-sorprendentemente, la serie de desmanes en nombre de dios y de la patria prosiguió. Muchas vidas terminaron contra paredes anónimas, a manos de hombres y de armas cuya misión era defenderlas. Y se robó y se expolió, a menudo por simple humillación.En el párrafo anterior hay dos licencias poéticas, que pasaré a revelar para los menos despiertos: ni hace mucho tiempo, ni fue en ninguna galaxia lejana. Fue hace 70 años, y el lugar era España. Aunque se puede uno extender durante volúmenes enteros hablando de la maldición que fue la guerra civil, quiero referirme únicamente a un tema que ahora está de nuevo de actualidad.
Tras la derrota del gobierno de la república (que, repito de nuevo por si a alguien se le había olvidado, era un gobierno legalmente constituido y elegido en sufragio universal), los delincuentes que entonces detentaban el poder decidieron despojar a la Generalitat de Catalunya, el gobierno autónomo del país en el que me encuentro, de sus archivos, y llevárselos a otro lado. Podrían haberlos dejado aquí, en el mismo sitio en el que estaban, puesto que la zarpa de su dominio incluía la ciudad de Barcelona, pero no hubiese sido lo mismo. Lo que hicieron transmitía un par de mensajes que ellos deseaban transmitir: el de la arbitrariedad y el de la impunidad; o, dicho con palabras sencillas, lo hago porque me sale de los cojones y al que me tosa le pego un tiro en la boca del estómago. La expoliación y traslado tenia también un propósito mucho más macabro: facilitar el examen de los documentos para la identificación de "elementos subversivos" y su posterior detención y, en muchos casos, ejecución.
El retrasado mental que tuvo la sartén de España por el mango durante casi 4 décadas ya hace mucho tiempo que cascó (desgraciadamente el traspaso tuvo lugar en la cama, aunque por fortuna el sujeto fue concienzudamente puteado por los médicos durante sus últimas semanas de vida; no es lo que yo llamaría justicia poética, pero menos da una piedra). Muerto el perro y pasada la transición y el ruido de sables, parecía un hecho simple que el botín del robo antes mencionado, que había sido trasladado a Salamanca, fuese devuelto a sus legítimos propietarios, es decir, la Generalitat de Catalunya, para que lo administrasen a su conveniencia. Bueno, puede que en un mundo ideal suceda eso, pero en este las cosas son distintas.
Por algún motivo, una parte importante de los salmantinos (y de los no salmantinos) perciben la devolución de un material que fue robado como un robo a su vez. Gentes de muy diversos colores políticos (uno podría pensar que todo son tonalidades del azul, pero se equivocaría de medio a medio) han emitido todo tipo de barbaridades para justificar la permanencia en esa muy universitaria ciudad del producto del expolio faccioso. Baste recordar la frase más tristemente famosa de todo el asunto, la pronunciada por Gonzalo Torrente Ballester en 1989 desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca durante una manifestación, en el sentido de que aquellos papeles pertenecían a los salmantinos por derecho de conquista. Pudiendo elegir los gozos, Torrente se decantó, vergonzosamente, por las sombras.
La semana pasada, el gobierno de España decretó la devolución de esa documentación robada, los llamados "papeles de Salamanca", a la Generalitat y a los particulares (no así a los ayuntamientos, por motivos que se me escapan). Aunque es evidente para cualquier persona razonable que se trata de un acto de justicia, los ladridos de los detractores seguirán, se hablará de destrucción del archivo, de fraccionamiento de la memoria histórica y, sobre todo, se volverá a decir que el gobierno está a merced de los insaciables separatistas catalanes, que lo quieren todo para ellos. Todo ello en un intento de justificar lo injustificable: la conservación del producto de un delito.
Muchos creían que el franquismo había acabado con la muerte del susodicho. Qué gran error. El franquismo es una actitud, una forma de vida, la realización del grito muera la inteligencia, viva la muerte que Millán Astray vomitó en una de las aulas de la universidad de esa misma ciudad de Salamanca. En muchos lugares, en muchas cabezas, está tan vivo como lo estaba en 1940. Pensar en ello me da miedo.
20050421
Reflejos
No sé si alguna vez os han hecho un masaje en los pies (conviene llevarlos limpios), pero una vez que me hicieron uno a mí me quedé de un relajado y de un buen rollo... Admitámoslo: lo de que te toquen los pies da gustito. En la película Pulp Fiction hablaban de un tío al que alguien había lanzado por el balcón por haber hecho masaje en los pies a la mujer de Marcellus Wallace, un sujeto no muy recomendable; parece que Marcellus no se tomó muy bien que un gordo samoano le manosease los pies a su churri.
En otro orden de cosas, resulta que un médico norteamericano, William H. Fitzgerald (1872-1942), postuló hace como un siglo que el cuerpo humano estaba recorrido por una serie de "meridianos" aproximadamente paralelos al eje de simetría y que terminaban en las manos y en los pies. Según él, los distintos órganos del cuerpo se "reflejaban" en zonas de los pies o de las manos (en realidad es más genérico que eso) y la estimulación mediante masaje de estas zonas podía ejercer efectos curativos sobre los males que aquejasen a dichos órganos. No es muy distinto de los canales de circulación de energía vital, "chi" o "ki", en la que buena parte de la medicina tradicional china sienta sus bases. Me atrevería a decir que en realidad es lo mismo, reformulado. Estas ideas han dado lugar a una serie de disciplinas pseudomédicas, la más conocida de las cuales es la reflexología podal, pero que incluye diversas variantes, algunas tan sorprendentes como la iridología o diagnóstico por el iris.
Bueno, sucede lo siguiente: esos meridianos son una fantasía. La energía vital, chi o ki, es otra fantasía. Nadie ha detectado nunca la existencia de los unos ni de la otra. Me refiero a una detección fiable, contrastable y científica, no a que un, ejem, terapeuta que se gana la vida con ello afirme que existen. Los sacerdotes también aseguran que dios existe, pero los más razonables admiten que no hay forma de demostrarlo, sino que se trata de una cuestión de fe. Uno puede tener fe en dios, en el ratoncito Pérez, en los reyes magos, en los meridianos y en la energía vital, y cada una de estas fes tiene sus implicaciones. Las dos últimas tienen diversas implicaciones claras, dos de las cuales son el flujo unidireccional de dinero de los bolsillos de los pacientes a los de los terapeutas y la puesta en marcha de un efecto placebo, parecido al que provoca un médico cuando escucha un rato a un jubilado al que ya ni sus hijos hacen caso y le receta alguna tontería inocua. Lamentablemente, el sistema de sanidad pública que ha permitido mejorar el bienestar de muchas personas y alargar nuestras vidas ha supuesto también la cuasidesaparición de la relación de confianza entre médico y paciente que permitía desencadenar este tipo de mecanismos.
La ciencia ha logrado maravillas; estamos rodeados de ellas. El hombre ha puesto su pie en la Luna (que, creedme, está muy, pero que muy lejos). La misma máquina que utilizo para escribir esto es percibida como un puro artefacto mágico por muchas personas. Es casi un proceso natural de la mente humana pensar que, si me duelen los riñones o me ha salido una desagradable erupción de verrugas, la ciencia tiene forzosamente que saber: a) por qué ha sucedido, y b) la forma de remediarlo. Lástima; las malas noticias son que muchas veces, ni se sabe la causa ni se tiene puñetera idea de cuál es el remedio. La magia, es necesario ser conscientes de ello, no existe. Existe gente que se dedica a intentar averiguar cómo funciona el universo y, por extensión, el cuerpo humano, para poder hacer nuestro tránsito por este pedrusco giratorio al que llamamos Tierra lo menos desagradable posible. El camino para averiguarlo se llama ciencia. La fe es otra cosa, y se refiere a menesteres mucho menos tangibles. Es muy peligroso confundir la una con la otra.
La reflexología y sus variantes, del mismo modo que otras medicinas alternativas (aunque yo prefiero designarlas como alternativas a la medicina), sacan provecho de la incompletitud y de la falibilidad de la ciencia médica. Medran en esa amplia franja gris de afecciones que la medicina ignora cómo tratar pero que afectan a muchas personas, y sus practicantes toman el relevo del médico de cabecera al prestar a estas personas la atención que esperan y desean. Es difícil que un enfermo acepte como respuesta no sabemos lo que le pasa y por tanto no sabemos cómo ponerle remedio; lo siento, la vida es dura. Al fin y al cabo, somos humanos y estamos llenos de miedos: al dolor, a la invalidez, a la muerte. Con frecuencia, además, nuestro cuerpo necesita simplemente ese empujón de moral que le permita poner en marcha sus propios mecanismos de regeneración y curación; de ahí que funcione (aunque las causas específicas no parecen estar aún muy claras) el efecto placebo al que me refería: el cuerpo es el mejor médico de sí mismo, y es natural que así sea, porque la medicina se inició anteayer y la especie humana lleva unos cientos de miles de años sobreviviendo.
Sacar provecho de los miedos y las debilidades de los semejantes es crueldad. Apelar a la tradición milenaria, como si antiguo fuese equivalente a cierto, denota una extraordinaria confusión de conceptos. Inventar fantasías o acogerse a las que otros han inventado para tomar el pelo a la gente y así poder pagar tu alquiler, tu pensión alimenticia o tu cocaína es de una extraordinaria ruindad moral. Me corrijo: puede también deberse a ignorancia o a estupidez. Pero eso no es disculpa: si tus actos afectan a la salud de otros, no estás autorizado a ser ni ignorante, ni estúpido. Afectar incluye tanto la acepción activa, efectuando acciones diversas sobre el propio enfermo, como la pasiva, impidiéndole (a menudo mediante un malicioso cultivo de la desconfianza y de la desorientación interesadas) que se ponga en las manos de personas que, aun sin ofrecer garantías de solución, poseen las únicas herramientas válidas: conocimientos contrastados y reflexión racional. Lo demás son cosas de brujas. Por mucho que te guste que te toquen los pies.
Enlaces:
- Artículo reflexology en la Wikipedia
- Artículo reflexology en el Skeptics Dictionary de Todd Carroll
- Información sobre reflexología en Cuadernos de Bioética
No sé si alguna vez os han hecho un masaje en los pies (conviene llevarlos limpios), pero una vez que me hicieron uno a mí me quedé de un relajado y de un buen rollo... Admitámoslo: lo de que te toquen los pies da gustito. En la película Pulp Fiction hablaban de un tío al que alguien había lanzado por el balcón por haber hecho masaje en los pies a la mujer de Marcellus Wallace, un sujeto no muy recomendable; parece que Marcellus no se tomó muy bien que un gordo samoano le manosease los pies a su churri.En otro orden de cosas, resulta que un médico norteamericano, William H. Fitzgerald (1872-1942), postuló hace como un siglo que el cuerpo humano estaba recorrido por una serie de "meridianos" aproximadamente paralelos al eje de simetría y que terminaban en las manos y en los pies. Según él, los distintos órganos del cuerpo se "reflejaban" en zonas de los pies o de las manos (en realidad es más genérico que eso) y la estimulación mediante masaje de estas zonas podía ejercer efectos curativos sobre los males que aquejasen a dichos órganos. No es muy distinto de los canales de circulación de energía vital, "chi" o "ki", en la que buena parte de la medicina tradicional china sienta sus bases. Me atrevería a decir que en realidad es lo mismo, reformulado. Estas ideas han dado lugar a una serie de disciplinas pseudomédicas, la más conocida de las cuales es la reflexología podal, pero que incluye diversas variantes, algunas tan sorprendentes como la iridología o diagnóstico por el iris.
Bueno, sucede lo siguiente: esos meridianos son una fantasía. La energía vital, chi o ki, es otra fantasía. Nadie ha detectado nunca la existencia de los unos ni de la otra. Me refiero a una detección fiable, contrastable y científica, no a que un, ejem, terapeuta que se gana la vida con ello afirme que existen. Los sacerdotes también aseguran que dios existe, pero los más razonables admiten que no hay forma de demostrarlo, sino que se trata de una cuestión de fe. Uno puede tener fe en dios, en el ratoncito Pérez, en los reyes magos, en los meridianos y en la energía vital, y cada una de estas fes tiene sus implicaciones. Las dos últimas tienen diversas implicaciones claras, dos de las cuales son el flujo unidireccional de dinero de los bolsillos de los pacientes a los de los terapeutas y la puesta en marcha de un efecto placebo, parecido al que provoca un médico cuando escucha un rato a un jubilado al que ya ni sus hijos hacen caso y le receta alguna tontería inocua. Lamentablemente, el sistema de sanidad pública que ha permitido mejorar el bienestar de muchas personas y alargar nuestras vidas ha supuesto también la cuasidesaparición de la relación de confianza entre médico y paciente que permitía desencadenar este tipo de mecanismos.
La ciencia ha logrado maravillas; estamos rodeados de ellas. El hombre ha puesto su pie en la Luna (que, creedme, está muy, pero que muy lejos). La misma máquina que utilizo para escribir esto es percibida como un puro artefacto mágico por muchas personas. Es casi un proceso natural de la mente humana pensar que, si me duelen los riñones o me ha salido una desagradable erupción de verrugas, la ciencia tiene forzosamente que saber: a) por qué ha sucedido, y b) la forma de remediarlo. Lástima; las malas noticias son que muchas veces, ni se sabe la causa ni se tiene puñetera idea de cuál es el remedio. La magia, es necesario ser conscientes de ello, no existe. Existe gente que se dedica a intentar averiguar cómo funciona el universo y, por extensión, el cuerpo humano, para poder hacer nuestro tránsito por este pedrusco giratorio al que llamamos Tierra lo menos desagradable posible. El camino para averiguarlo se llama ciencia. La fe es otra cosa, y se refiere a menesteres mucho menos tangibles. Es muy peligroso confundir la una con la otra.
La reflexología y sus variantes, del mismo modo que otras medicinas alternativas (aunque yo prefiero designarlas como alternativas a la medicina), sacan provecho de la incompletitud y de la falibilidad de la ciencia médica. Medran en esa amplia franja gris de afecciones que la medicina ignora cómo tratar pero que afectan a muchas personas, y sus practicantes toman el relevo del médico de cabecera al prestar a estas personas la atención que esperan y desean. Es difícil que un enfermo acepte como respuesta no sabemos lo que le pasa y por tanto no sabemos cómo ponerle remedio; lo siento, la vida es dura. Al fin y al cabo, somos humanos y estamos llenos de miedos: al dolor, a la invalidez, a la muerte. Con frecuencia, además, nuestro cuerpo necesita simplemente ese empujón de moral que le permita poner en marcha sus propios mecanismos de regeneración y curación; de ahí que funcione (aunque las causas específicas no parecen estar aún muy claras) el efecto placebo al que me refería: el cuerpo es el mejor médico de sí mismo, y es natural que así sea, porque la medicina se inició anteayer y la especie humana lleva unos cientos de miles de años sobreviviendo.
Sacar provecho de los miedos y las debilidades de los semejantes es crueldad. Apelar a la tradición milenaria, como si antiguo fuese equivalente a cierto, denota una extraordinaria confusión de conceptos. Inventar fantasías o acogerse a las que otros han inventado para tomar el pelo a la gente y así poder pagar tu alquiler, tu pensión alimenticia o tu cocaína es de una extraordinaria ruindad moral. Me corrijo: puede también deberse a ignorancia o a estupidez. Pero eso no es disculpa: si tus actos afectan a la salud de otros, no estás autorizado a ser ni ignorante, ni estúpido. Afectar incluye tanto la acepción activa, efectuando acciones diversas sobre el propio enfermo, como la pasiva, impidiéndole (a menudo mediante un malicioso cultivo de la desconfianza y de la desorientación interesadas) que se ponga en las manos de personas que, aun sin ofrecer garantías de solución, poseen las únicas herramientas válidas: conocimientos contrastados y reflexión racional. Lo demás son cosas de brujas. Por mucho que te guste que te toquen los pies.
Enlaces:
- Artículo reflexology en la Wikipedia
- Artículo reflexology en el Skeptics Dictionary de Todd Carroll
- Información sobre reflexología en Cuadernos de Bioética
20050402
De lunas y períodos
Hace cosa de tres años solía escuchar un programa de radio de madrugada en Catalunya Ràdio, llamado La nit dels ignorants, o sea, La noche de los ignorantes. Se mantuvo un porrón de años en antena, y en los últimos lo presentaba un locutor excepcionalmente competente de nombre Joan Bosch (es curioso que el programa alcanzase su máxima fama cuando estaba en manos de un locutor eminentemente gilipollas y borde de nombre Carles Cuní; ¿será que a la gente le va la marcha?). El programa, como su nombre sugiere, consistía en recibir llamadas en que los oyentes preguntaban cosas que no sabían (generalmente, esas piezas de información inconexas que uno no sabe cómo buscar en los libros) o contestaban las preguntas de otros oyentes. En la época de Internet y Google no sé si tiene tanto sentido un programa así (y de hecho, ha desaparecido de la parrilla esta temporada), pero hace unos años aún lo tenía y, a pesar de que lo emitían de 1:30 a 3 de la mañana, si no me equivoco, y no se trataba de uno de esos programas de confesiones que tan enfermo me ponen, la audiencia era abundante y fiel.
El caso es que, en uno de los programas, una señora muy amable y bienintencionada dio respuesta a una pregunta de otro oyente que se interesaba por el origen de una costumbre ancestral, al menos en Catalunya: que las mujeres con la regla no pueden hacer allioli, porque se corta. La señora sugería que a menudo los días de la regla van acompañados de problemas de salud menores, como por ejemplo febrículas, y que esas décimas de grado de más podían influir en la emulsión de la mencionada y deliciosa salsa, dificultándola o imposibilitándola. Ahí quedó la cosa, y se dio paso a la siguiente llamada. En ella, una joven embarazada a punto de parir se interesaba por algo que había oído decir por ahí: que el parto es más probable en los días de cambio de luna; preguntaba entonces cuándo era más probable que diese a luz, contando que salía de cuentas uno de esos días. Una memez por noche puedo aguantarla, pero dos me superan; lo cuál se tradujo, claro está, en una rápida llamada a la radio.
En ella, y con un tono especialmente amable respecto del que me suele caracterizar, me dediqué en primer lugar a desmontar las razones de la señora del allioli: es obvio que la microscópica influencia de las posibles décimas de fiebre sobre la emulsión está ordenes de magnitud por debajo de la posible influencia de la temperatura ambiente (y yo he visto hacer allioli en invierno y en verano), de la de los huevos (si se utilizan), de la del mortero o de la del aceite. Todo ello sin mencionar el hecho de que la mano del mortero suele ser de madera, un magnífico aislante térmico. La verdad es que lo del allioli y la regla es otra de esas supersticiones idiotas que es necesario torpedear a la menor ocasión, de forma similar a la afirmación profundamente subnormal que dice que las mujeres con la regla no pueden bañarse (de esta creo que ya casi nadie hace caso, afortunadamente).
Después de lo del allioli me dediqué a lo de la luna. De entre los diversos aspectos cretinos de esta segunda superstición, el primero y más increíble es el concepto cambio de luna. La verdad es que nadie tiene ni pajolera idea de qué quiere decir cambio de luna; hay quien piensa que se refiere al paso de menguante a creciente, es decir, el día de luna nueva; hay quien cree que es el paso de creciente a menguante, es decir, el día de luna llena; también hay quien opina que todos los días marcados con lunas en el calendario son días de cambio de luna, lo que nos da un total de cuatro por ciclo lunar. Esto es típico de la, ejem, sabiduría popular: depende de a qué parte del pueblo le preguntes será una cosa o será la contraria, o una mezcla de ambas, cubriendo toda la gama de casos posibles. Así no hay quien falle, claro.
El segundo aspecto es que, independientemente del cambio de luminosidad de la luna a lo largo de sus fases, la hija de puta está ahí entera todas las noches del mundo, con toda su masa y toda su gravedad. Me pregunto si la gente que dice lo del cambio de luna ha ido alguna vez al colegio y le han dibujado un esquema con el sol, la luna y la tierra y la luz que refleja ésta y el motivo de que existan fases. Recuerdo que, cuando yo era enano, uno de mis profesores tomó un día una naranja y una aguja de hacer media y, con la ayuda de una lámpara, nos mostró en directo cómo funcionaba todo esto de la traslación de la luna alrededor de la tierra y de los cuartos, las llenas y las nuevas. No hacía falta tener muchas luces para que quedase meridianamente claro. Pero no: la sabiduría popular se impone. Durante mi explicación en la radio mencioné el hecho de que, si se trata de una influencia de la luz reflejada por la luna, el hecho de que la bombilla de nuestra cocina sea de 60 o de 100 watios tiene una influencia cojonudamente más grande.
Otro argumento que suele aparecer al hablar de la luna es lo de que "la luna gira alrededor de la tierra en un período similar al período de ovulación humano". Vaya, pues qué casualidad. El período de ovulación de las canguras, que yo sepa, no tiene nada que ver con el período de traslación de la luna. Tampoco así el de las elefantas, ni el de las camellas. Me pregunto qué puede tener de especial como mamífero el homo sapiens como para plantearse que la coincidencia de períodos es algo más que eso, una coincidencia. Tras unos segundos de pausa (en los que si se presta atención se puede oír un leve chirriar de engranajes), el defensor de los valores de la sabiduría popular suele esgrimir el siguiente argumento de apoyo: "bueno, pero si la luna influye en las mareas, ¿cómo no va a influir en el ser humano, que es casi un 80% de agua?". Entonces es cuando uno respira hondo e intenta a) controlarse para no propinar un codazo lateral al espabilado y b) responder que, al mismo tiempo que se aprendía esa cifra porcentual, podía haber aprendido también que lo que crea las mareas es la gravedad de la luna y que dicha influencia gravitatoria se manifiesta únicamente en grandes masas de agua, en las que existe una diferencia significativa entre la atracción lunar en una de las orillas y en la orilla opuesta. Es esa diferencia la que provoca la subida y bajada de la marea, y por supuesto es inapreciable en masas de agua de pequeño tamaño como un ser humano o una botella de agua mineral (ni siquiera Bezoya). De hecho, es prácticamente inapreciable incluso en el Mar Mediterráneo, que es poco más que un charco al lado de los océanos de verdad.
Pero las personas se aferran a sus creencias (iba a escribir "nos aferramos", pero soy lo suficientemente militante del pensamiento crítico como para poder permitirme el lujo de usar la segunda persona, gracias). Cuando colgué el teléfono faltaban unos 20 minutos para el final del programa de radio. No sé cuántas llamadas entraron después de la mía, pero todas ellas se dedicaron a manifestar (a veces de malos modos) lo muy equivocado que estaba y la poca idea que tenía de las cosas de la vida. Las argumentaciones racionales fueron inexistentes, claro; ¿quién necesita argumentos cuando se posee la verdad de la tradición para uso y disfrute de propios y extraños? Recuerdo especialmente a uno de los oyentes que, después de decir que qué coño sabría el informático ése (se refería a mí, claro; el "de mierda" no se oyó, pero estoy convencido de que lo pensó fuerte), explicó que su madre había tenido un restaurante toda su vida y que nunca, jamás, había hecho allioli en los días en que tenia el período. Estuve a punto de volver a llamar, sólo para preguntarle que, si no lo había hecho nunca jamás, cómo sabía que se cortaba. No lo hice, claro. La mayoría no quiere explicaciones racionales; prefiere los cuentos de viejas. Los mismos cuentos de sus padres, de sus abuelos y de innumerables generaciones de ignorantes; en definitiva, de esclavos.
PS: Como curiosidad, tengo por aquí una hoja de Excel con estadísticas de nacimientos en Aragón día a día entre el 1 de enero de 1991 y el 12 de diciembre de 1993. Oh, vaya: no hay correlación alguna entre las fases de la luna y el número de partos. ¿Alguien pensaba lo contrario? Oye, ¿no te habrás equivocado de blog?
Hace cosa de tres años solía escuchar un programa de radio de madrugada en Catalunya Ràdio, llamado La nit dels ignorants, o sea, La noche de los ignorantes. Se mantuvo un porrón de años en antena, y en los últimos lo presentaba un locutor excepcionalmente competente de nombre Joan Bosch (es curioso que el programa alcanzase su máxima fama cuando estaba en manos de un locutor eminentemente gilipollas y borde de nombre Carles Cuní; ¿será que a la gente le va la marcha?). El programa, como su nombre sugiere, consistía en recibir llamadas en que los oyentes preguntaban cosas que no sabían (generalmente, esas piezas de información inconexas que uno no sabe cómo buscar en los libros) o contestaban las preguntas de otros oyentes. En la época de Internet y Google no sé si tiene tanto sentido un programa así (y de hecho, ha desaparecido de la parrilla esta temporada), pero hace unos años aún lo tenía y, a pesar de que lo emitían de 1:30 a 3 de la mañana, si no me equivoco, y no se trataba de uno de esos programas de confesiones que tan enfermo me ponen, la audiencia era abundante y fiel.El caso es que, en uno de los programas, una señora muy amable y bienintencionada dio respuesta a una pregunta de otro oyente que se interesaba por el origen de una costumbre ancestral, al menos en Catalunya: que las mujeres con la regla no pueden hacer allioli, porque se corta. La señora sugería que a menudo los días de la regla van acompañados de problemas de salud menores, como por ejemplo febrículas, y que esas décimas de grado de más podían influir en la emulsión de la mencionada y deliciosa salsa, dificultándola o imposibilitándola. Ahí quedó la cosa, y se dio paso a la siguiente llamada. En ella, una joven embarazada a punto de parir se interesaba por algo que había oído decir por ahí: que el parto es más probable en los días de cambio de luna; preguntaba entonces cuándo era más probable que diese a luz, contando que salía de cuentas uno de esos días. Una memez por noche puedo aguantarla, pero dos me superan; lo cuál se tradujo, claro está, en una rápida llamada a la radio.
En ella, y con un tono especialmente amable respecto del que me suele caracterizar, me dediqué en primer lugar a desmontar las razones de la señora del allioli: es obvio que la microscópica influencia de las posibles décimas de fiebre sobre la emulsión está ordenes de magnitud por debajo de la posible influencia de la temperatura ambiente (y yo he visto hacer allioli en invierno y en verano), de la de los huevos (si se utilizan), de la del mortero o de la del aceite. Todo ello sin mencionar el hecho de que la mano del mortero suele ser de madera, un magnífico aislante térmico. La verdad es que lo del allioli y la regla es otra de esas supersticiones idiotas que es necesario torpedear a la menor ocasión, de forma similar a la afirmación profundamente subnormal que dice que las mujeres con la regla no pueden bañarse (de esta creo que ya casi nadie hace caso, afortunadamente).
Después de lo del allioli me dediqué a lo de la luna. De entre los diversos aspectos cretinos de esta segunda superstición, el primero y más increíble es el concepto cambio de luna. La verdad es que nadie tiene ni pajolera idea de qué quiere decir cambio de luna; hay quien piensa que se refiere al paso de menguante a creciente, es decir, el día de luna nueva; hay quien cree que es el paso de creciente a menguante, es decir, el día de luna llena; también hay quien opina que todos los días marcados con lunas en el calendario son días de cambio de luna, lo que nos da un total de cuatro por ciclo lunar. Esto es típico de la, ejem, sabiduría popular: depende de a qué parte del pueblo le preguntes será una cosa o será la contraria, o una mezcla de ambas, cubriendo toda la gama de casos posibles. Así no hay quien falle, claro.
El segundo aspecto es que, independientemente del cambio de luminosidad de la luna a lo largo de sus fases, la hija de puta está ahí entera todas las noches del mundo, con toda su masa y toda su gravedad. Me pregunto si la gente que dice lo del cambio de luna ha ido alguna vez al colegio y le han dibujado un esquema con el sol, la luna y la tierra y la luz que refleja ésta y el motivo de que existan fases. Recuerdo que, cuando yo era enano, uno de mis profesores tomó un día una naranja y una aguja de hacer media y, con la ayuda de una lámpara, nos mostró en directo cómo funcionaba todo esto de la traslación de la luna alrededor de la tierra y de los cuartos, las llenas y las nuevas. No hacía falta tener muchas luces para que quedase meridianamente claro. Pero no: la sabiduría popular se impone. Durante mi explicación en la radio mencioné el hecho de que, si se trata de una influencia de la luz reflejada por la luna, el hecho de que la bombilla de nuestra cocina sea de 60 o de 100 watios tiene una influencia cojonudamente más grande.
Otro argumento que suele aparecer al hablar de la luna es lo de que "la luna gira alrededor de la tierra en un período similar al período de ovulación humano". Vaya, pues qué casualidad. El período de ovulación de las canguras, que yo sepa, no tiene nada que ver con el período de traslación de la luna. Tampoco así el de las elefantas, ni el de las camellas. Me pregunto qué puede tener de especial como mamífero el homo sapiens como para plantearse que la coincidencia de períodos es algo más que eso, una coincidencia. Tras unos segundos de pausa (en los que si se presta atención se puede oír un leve chirriar de engranajes), el defensor de los valores de la sabiduría popular suele esgrimir el siguiente argumento de apoyo: "bueno, pero si la luna influye en las mareas, ¿cómo no va a influir en el ser humano, que es casi un 80% de agua?". Entonces es cuando uno respira hondo e intenta a) controlarse para no propinar un codazo lateral al espabilado y b) responder que, al mismo tiempo que se aprendía esa cifra porcentual, podía haber aprendido también que lo que crea las mareas es la gravedad de la luna y que dicha influencia gravitatoria se manifiesta únicamente en grandes masas de agua, en las que existe una diferencia significativa entre la atracción lunar en una de las orillas y en la orilla opuesta. Es esa diferencia la que provoca la subida y bajada de la marea, y por supuesto es inapreciable en masas de agua de pequeño tamaño como un ser humano o una botella de agua mineral (ni siquiera Bezoya). De hecho, es prácticamente inapreciable incluso en el Mar Mediterráneo, que es poco más que un charco al lado de los océanos de verdad.
Pero las personas se aferran a sus creencias (iba a escribir "nos aferramos", pero soy lo suficientemente militante del pensamiento crítico como para poder permitirme el lujo de usar la segunda persona, gracias). Cuando colgué el teléfono faltaban unos 20 minutos para el final del programa de radio. No sé cuántas llamadas entraron después de la mía, pero todas ellas se dedicaron a manifestar (a veces de malos modos) lo muy equivocado que estaba y la poca idea que tenía de las cosas de la vida. Las argumentaciones racionales fueron inexistentes, claro; ¿quién necesita argumentos cuando se posee la verdad de la tradición para uso y disfrute de propios y extraños? Recuerdo especialmente a uno de los oyentes que, después de decir que qué coño sabría el informático ése (se refería a mí, claro; el "de mierda" no se oyó, pero estoy convencido de que lo pensó fuerte), explicó que su madre había tenido un restaurante toda su vida y que nunca, jamás, había hecho allioli en los días en que tenia el período. Estuve a punto de volver a llamar, sólo para preguntarle que, si no lo había hecho nunca jamás, cómo sabía que se cortaba. No lo hice, claro. La mayoría no quiere explicaciones racionales; prefiere los cuentos de viejas. Los mismos cuentos de sus padres, de sus abuelos y de innumerables generaciones de ignorantes; en definitiva, de esclavos.
PS: Como curiosidad, tengo por aquí una hoja de Excel con estadísticas de nacimientos en Aragón día a día entre el 1 de enero de 1991 y el 12 de diciembre de 1993. Oh, vaya: no hay correlación alguna entre las fases de la luna y el número de partos. ¿Alguien pensaba lo contrario? Oye, ¿no te habrás equivocado de blog?
20050328
Parecidos y diferencias
(Otro aviso a navegantes más: en el aviso a navegantes de la entrada anterior mentí como un bellaco. Gracias por su atención.)
-En qué se parecen una ladilla normal y una puritana?
-En que a nadie les importa ni una mierda lo que piensen, lo que digan o lo que caguen (ya sea por el orificio anal o por el oral).
-Y en qué se diferencian?
-En que las normales al menos cumplen una función en el ecosistema.
-Cómo se libra uno de una ladilla normal?
-Con aceite inglés, que ladilla que toca, muerta es ((c) Ivá).
-Y de una puritana?
-Depende de si se quiere o no que parezca un accidente.
-Por qué las ladillas normales viven en los cojones?
-Para tocarlos mejor.
-Y las puritanas, entonces, por qué viven en Majadahonda?
-Porque allí tienen conexión a Internet y su instinto artrópodo de supervivencia les dice que, pudiendo tocar los cojones electrónicamente a cientos de personas, cómo van a limitarse a unos únicos genitales?
-Se siente placer al aplastar una ladilla normal?
-Yo creo que más bien asco, pero no lo he probado.
-Y una puritana?
-Yo creo que más bien asco, pero no lo he probado.
-De dónde obtienen energía las ladillas normales?
-De chupar la sangre en la zona genital de sus huéspedes.
-Y las puritanas?
-De chupar el tiempo de ocio de los seres humanos a cuyas expensas medran.
-Se puede pasar de la existencia de las ladillas normales o hay que neutralizarlas de algún modo?
-No sueles pillarlas si mantienes una cierta higiene en tus prácticas sexuales pero, una vez las has pillado, no hay quien pase de ellas: hay que eliminarlas.
-Y de las puritanas?
-Ya lo creo; además, si se les deja de proporcionar energía en forma de tiempo de ocio propio, se acaban agostando. Es el único procedimiento. Lamentablemente, la eliminación por otros métodos más placenteros para el ejecutante está en este caso prohibida por la ley, que aún no contempla el atenuante de higiene social. Pero bueno, las fantasías son gratis (y legales).
-Cómo se relacionan las ladillas normales entre sí?
-De ningún modo. La ladilla no es social.
-Y las puritanas?
-De ningún modo. La ladilla no es social. En este caso, su forma levemente humanoide les hace intentar relacionarse con algunos homo sapiens pero, debido a su extrema indeseabilidad, su éxito es escaso y responde a maniobras de ocultación y engaño. Cuando son descubiertos por un número importante de estos homo sapiens intentan recuperar la proximidad con ellos enviándoles una circular, con igualmente escaso éxito.
(Otro aviso a navegantes más: en el aviso a navegantes de la entrada anterior mentí como un bellaco. Gracias por su atención.)
-En qué se parecen una ladilla normal y una puritana?
-En que a nadie les importa ni una mierda lo que piensen, lo que digan o lo que caguen (ya sea por el orificio anal o por el oral).
-Y en qué se diferencian?
-En que las normales al menos cumplen una función en el ecosistema.
-Cómo se libra uno de una ladilla normal?
-Con aceite inglés, que ladilla que toca, muerta es ((c) Ivá).
-Y de una puritana?
-Depende de si se quiere o no que parezca un accidente.
-Por qué las ladillas normales viven en los cojones?
-Para tocarlos mejor.
-Y las puritanas, entonces, por qué viven en Majadahonda?
-Porque allí tienen conexión a Internet y su instinto artrópodo de supervivencia les dice que, pudiendo tocar los cojones electrónicamente a cientos de personas, cómo van a limitarse a unos únicos genitales?
-Se siente placer al aplastar una ladilla normal?
-Yo creo que más bien asco, pero no lo he probado.
-Y una puritana?
-Yo creo que más bien asco, pero no lo he probado.
-De dónde obtienen energía las ladillas normales?
-De chupar la sangre en la zona genital de sus huéspedes.
-Y las puritanas?
-De chupar el tiempo de ocio de los seres humanos a cuyas expensas medran.
-Se puede pasar de la existencia de las ladillas normales o hay que neutralizarlas de algún modo?
-No sueles pillarlas si mantienes una cierta higiene en tus prácticas sexuales pero, una vez las has pillado, no hay quien pase de ellas: hay que eliminarlas.
-Y de las puritanas?
-Ya lo creo; además, si se les deja de proporcionar energía en forma de tiempo de ocio propio, se acaban agostando. Es el único procedimiento. Lamentablemente, la eliminación por otros métodos más placenteros para el ejecutante está en este caso prohibida por la ley, que aún no contempla el atenuante de higiene social. Pero bueno, las fantasías son gratis (y legales).
-Cómo se relacionan las ladillas normales entre sí?
-De ningún modo. La ladilla no es social.
-Y las puritanas?
-De ningún modo. La ladilla no es social. En este caso, su forma levemente humanoide les hace intentar relacionarse con algunos homo sapiens pero, debido a su extrema indeseabilidad, su éxito es escaso y responde a maniobras de ocultación y engaño. Cuando son descubiertos por un número importante de estos homo sapiens intentan recuperar la proximidad con ellos enviándoles una circular, con igualmente escaso éxito.
20050223
Topos
(Otro aviso a navegantes: ya me he cansado de escribir entradas acerca de mi club de listillos y de sus frikis; esta es la última, pero considero que es necesaria. Gracias por su atención.)
Hace un par de entradas hablaba sobre un grupo de amiguetes, casi todos del club de listillos de mis amores (los que no son del club son consortes), llamado tentetieso. También hablaba en la entrada anterior de un ente, La_Más_Puritana_Ladilla (algunos compis se refieren a él con el apelativo cariñoso de Jabatón), que se ha autonombrado guardaespaldas de la moral del club, con lo que pasa su abundante tiempo libre afeando con su plastiverbo la conducta de los tentetieseros, a los que ha asignado dentro de su esquema vital el papel de una especie de Némesis colectiva. A otros les da por construir la torre Eiffel con palillos usados.
El caso es que La_Más_Puritana_Ladilla ha revelado, en una lista de correo del club de listorros, ciertos datos con los que pretende hacer sospechar que dispone de un "topo" dentro de tentetieso que le filtra información en forma de mensajes de correo. Puede que sí, puede que no. Pero quizá no ha tenido en cuenta lo siguiente: dentro del club, cualquier afirmación de la ladilla vale (para las personas con un mínimo de criterio, ética y córtex) lo mismo que su persona: una mierda seca. Hay personas para las que vale más, aunque en general no entran dentro del grupo especificado entre paréntesis. La_Más_Puritana_Ladilla podría dar una capa de autenticidad a sus afirmaciones revelando (y esperando que alguien le creyese) quién es ese fantástico "topo"; aunque en ese caso alguien podría pasarlo muy, pero que muy mal. No me refiero a nada parecido a la violencia física, desde luego; es algo extraordinariamente peor. tentetieso, como todos los grupos de amigos, se basa en la confianza; no quisiera yo encontrarme en el lugar de un caraculo mal nacido que abusa de la confianza de unas decenas de personas para reenviar mensajes a una ladilla tocahuevos, por muy puritana que sea. Construir un grupo de amigos empezando de cero pelotero no es tarea fácil, y menos si se aspira a que contenga un montón de gente cojonuda como tentetieso y se parte además desde la desfavorable posición inicial de ser un gusano indeseable y que todo el universo mundo lo sabe.
En conclusión: el mierdaseca seguirá rebuznando inocuamente cuando y cuanto quiera durante sus numerosísimos ratos de ocio, ratos que quizá podría ocupar con más provecho dedicándolos a sus amistades. Ah, no, que de ésas ya no le quedan. Bueno, siempre puede intentar recuperarlas (infructuosamente) enviándoles una circular; no sería ninguna novedad para él. Otra posibilidad sería que decidiese resolver sus obvios problemas para mantener relaciones humanas seminormales por el método expeditivo de volarse la cabeza. Esto me recuerda a una canción de Siniestro Total:
Y bailaré sobre tu tumba
wap-shuduweee-wap-shuduwaaa...
(Otro aviso a navegantes: ya me he cansado de escribir entradas acerca de mi club de listillos y de sus frikis; esta es la última, pero considero que es necesaria. Gracias por su atención.)
Hace un par de entradas hablaba sobre un grupo de amiguetes, casi todos del club de listillos de mis amores (los que no son del club son consortes), llamado tentetieso. También hablaba en la entrada anterior de un ente, La_Más_Puritana_Ladilla (algunos compis se refieren a él con el apelativo cariñoso de Jabatón), que se ha autonombrado guardaespaldas de la moral del club, con lo que pasa su abundante tiempo libre afeando con su plastiverbo la conducta de los tentetieseros, a los que ha asignado dentro de su esquema vital el papel de una especie de Némesis colectiva. A otros les da por construir la torre Eiffel con palillos usados.El caso es que La_Más_Puritana_Ladilla ha revelado, en una lista de correo del club de listorros, ciertos datos con los que pretende hacer sospechar que dispone de un "topo" dentro de tentetieso que le filtra información en forma de mensajes de correo. Puede que sí, puede que no. Pero quizá no ha tenido en cuenta lo siguiente: dentro del club, cualquier afirmación de la ladilla vale (para las personas con un mínimo de criterio, ética y córtex) lo mismo que su persona: una mierda seca. Hay personas para las que vale más, aunque en general no entran dentro del grupo especificado entre paréntesis. La_Más_Puritana_Ladilla podría dar una capa de autenticidad a sus afirmaciones revelando (y esperando que alguien le creyese) quién es ese fantástico "topo"; aunque en ese caso alguien podría pasarlo muy, pero que muy mal. No me refiero a nada parecido a la violencia física, desde luego; es algo extraordinariamente peor. tentetieso, como todos los grupos de amigos, se basa en la confianza; no quisiera yo encontrarme en el lugar de un caraculo mal nacido que abusa de la confianza de unas decenas de personas para reenviar mensajes a una ladilla tocahuevos, por muy puritana que sea. Construir un grupo de amigos empezando de cero pelotero no es tarea fácil, y menos si se aspira a que contenga un montón de gente cojonuda como tentetieso y se parte además desde la desfavorable posición inicial de ser un gusano indeseable y que todo el universo mundo lo sabe.
En conclusión: el mierdaseca seguirá rebuznando inocuamente cuando y cuanto quiera durante sus numerosísimos ratos de ocio, ratos que quizá podría ocupar con más provecho dedicándolos a sus amistades. Ah, no, que de ésas ya no le quedan. Bueno, siempre puede intentar recuperarlas (infructuosamente) enviándoles una circular; no sería ninguna novedad para él. Otra posibilidad sería que decidiese resolver sus obvios problemas para mantener relaciones humanas seminormales por el método expeditivo de volarse la cabeza. Esto me recuerda a una canción de Siniestro Total:
Y bailaré sobre tu tumba
wap-shuduweee-wap-shuduwaaa...
20050203
Trisectores de ángulos y guardaespaldas de la moral
(Aviso a navegantes: de nuevo, esta entrada es sólo para iniciados; para los demás no tiene mucho interés. Gracias por su atención)
Mi club de listillos inadaptados (bueno, mío no es, yo solo soy uno de sus orgullosos miembros) sigue dando gran juego. Resulta que un servidor fundó y administra dentro del club una lista de correo dedicada al escepticismo y al pensamiento crítico; en su momento me pareció necesario que existiese un grupo así, dado que existía uno dedicado a la parapsicología en el que se proferían un extraordinario número de gilipolleces, muy en la línea de los seres que, teniendo su carné que dice que son inteligentes creen además, contra toda evidencia, que lo son.
El caso es que en uno de los últimos números de la revista del club (que contiene artículos de calidad, digamos, variable) aparecía un artículo autorado por uno de mis iluminados consocios, al que llamaremos Zeppelinus, de título "Darwin y el método científico". En él se dicen muchas, muchas bobadas, de las que sólo entresacaré un par o tres:
Los cambios genéticos que están consiguiendo las nuevas técnicas no tienen carácter aleatorio sino dirigido y, además, el mecanismo de la selección natural no está provocando la aparición de los nuevos seres como los presentes en la agricultura actual. Se podría discutir si estos cambios realizados por los humanos son naturales o no, pero hay que tener en cuenta que los humanos, salvo prueba en contrario, formamos parte de la naturaleza al igual que los virus.
Esta memez es equivalente a decir "la gravedad no existe porque los ascensores la incumplen; hay que tener en cuenta que los ascensores, salvo prueba en contrario, forman parte de la naturaleza al igual que las manzanas". No merece ningún otro comentario.
Por supuesto, [la teoría de la evolución] tampoco explica por qué la descendencia en animales superiores de individuos genéticamente muy próximos como el caso de hermanos no es viable o presenta graves deficiencias.
Bueno, reconozco que yo tuve que tener paciencia y esperar hasta los 14 años, en la asignatura de Ciencias de 1.º de BUP, para que me explicasen por qué no acababa de ser muy recomendable lo de cruzarse hermanos con hermanos. Tiene que ver con lo de los genes dominantes y recesivos en las anomalías genéticas: las probabilidades de que una anomalía de este tipo se manifieste aumentan en gran medida si ambos progenitores la transportan (y, por supuesto, los hermanos comparten un porcentaje importante de código genético). Puede que no me haya explicado muy bien, pero podéis consultarlo en cualquier libro de biología para adolescentes, aparte de los abundantes y notorios ejemplos en las diversas familias reales. Zeppelinus, obviamente, se debió quedar atorado en alguna etapa temprana de la educación obligatoria.
No se puede negar la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico pero, en cuanto a la explicación de la evolución de la vida, yo creo que la teoría de la selección natural no solamente adolece de pruebas científicas consistentes sino que existen abundantes ejemplos donde no se cumple y, en puridad del método científico, se debería considerar claramente refutada.
[...]
La Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) se propone como un modelo coherente de la evolución. Éste entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero ni único, ni general, ni el más importante, y, desde un punto de vista conceptual, dicho método se produce en un momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución.
Ah, ahí sale la guinda: la TGECV, una colosalmente grande sarta de despropósitos a la que Zeppelinus denominó con ese pomposo nombre y que es producto único de su inadecuado raciocinio. Se puede leer en papel (autoeditado, porque ni las editoriales de libros de autoayuda, caracterizadas por publicar cualquier basura, deben considerarlo publicable) u online (voy a pasar de poner el enlace, no sea que a Zeppelinus se le hinche el ego y le pase como al Hindenburg, pero podéis buscarla en el Google). No es divertida, os lo advierto: es una plasta. Es como juntar 150 números del boletín de los jehovanos, La Atalaya, y el resultado final tiene más o menos el mismo sentido. Sin duda, hay quien tiene mucho tiempo libre. Fijaos, como última muestra del abundante tiempo libre del que dispone Zeppelinus, un extracto de su "Ecuación del amor":
Lo primero que pensé sobre los parámetros de la ecuación del amor es que debería tener una constante "K" como la fórmula de la gravedad, de hecho, si existía la fórmula del amor debería ser algo parecida, pues en cierta forma, es una especie de energía, fuerza o atracción."
[...]
"Como K2 seguirá siendo una constante la podemos llamar G. En cuanto a su valor y sus unidades, en principio ni idea, pero podemos suponer que tanto el valor como las unidades son las mismas que las de la constante universal de la ley de la gravedad porque seguro que existe alguna relación entre la gravedad y el amor.
Después de leer esto, espero que Zeppelinus tenga al menos la polla gorda, porque si no es como para cabrearse con la naturaleza por el reparto de cualidades que le ha tocado en suerte.
Bueno, después de la breve (ja, ja) semblanza, prosigo. En la lista de pensamiento crítico que mencionaba al principio se empezó a hablar (a criticar ferozmente, de hecho) la masturbación mental glosada al principio, momento en el que Zeppelinus, noblemente advertido por uno de los contertulios de que se hablaba de él por si le apetecía argumentar sus inargumentables posturas, ingresó en la lista, seguido al poco por una patética serie de coleguitas, entre los que se encuentra un sujeto del club que se ha erigido en salvaguarda de nuestra moral (y al que, por mor de la descriptividad, llamaré La_Más_Puritana_Ladilla). Todos ellos con la intención de defender el derecho de Zeppelinus de decir lo que le salga de la punta del nardo y recordar a los críticos nuestro deber de callarnos la boca para no socavar su derecho (acerca de la libertad de expresión y del derecho a la réplica no han mencionado nada; ah, sí, una que es boba dijo que si replicábamos era para "acabar de una vez por todas con la libertad de expresión, con el derecho a la individualidad, con la creatividad, con la autoestima y con la democracia"; curioso punto de vista). Se armó un cierto guirigay, del que yo disfruté únicamente en parte, porque a La_Más_Puritana_Ladilla hace un güebo que lo tengo filtrado, y a Zeppelinus y a otra pavita los filtré al poco de entrar, tras dar gozosa respuesta a algunos de sus mensajes (yo es que, cuando me parece que un ente no solo no me aporta nada, sino que gasta mi tiempo miserablemente, un tiempo que podría emplear en deleitarme sacándome pelotillas de la nariz, pues lo filtro y holy easters). En el ínterin he hecho un nuevo amigo (cuya página de matemática recreativa Tío Petros os recomiendo) y, por qué no decirlo, me he echado unas risas viendo a ciertos seres ponerse de nuevo en evidencia.
Mención aparte merece el citado adalid de la moral, La_Más_Puritana_Ladilla. Este sujeto, al que para mi desgracia hace años que conozco, posee una rara habilidad (en cierto modo similar a mi afición de la cría y engorde de enemigos, de la que hablé en alguna entrada, pero con otra vuelta de tuerca): convierte a los que fueron amigos suyos (o amiguetes, aunque también lo consigue con gente a la que neither fu nor fa) en enemigos. Tómese la palabra en el sentido amplio de "persona a la que prefiero no tener en el radio de acción de ninguno de mis sentidos, en especial los del gusto y el tacto". Yo soy, por cierto, uno de ellos. La_Más_Puritana_Ladilla, cabeza visible (muy visible) de los jabalíes que mencionaba en la entrada anterior, tiene por costumbre reprobar, con florido aunque extraplomizo verbo, las actuaciones, opiniones o formas de otros socios que no se ajustan a su recto sentido de la ética (tómese recto en el sentido amplio, como en la frase "firmes, y os quiero rectos como pollas"). Su ética fláccida me recuerda a mí a una frase de Vito Corleone: I make no apologies for my life. What I did, I had to do. I did it for my family. Aunque hay que reconocer, en su favor, una diferencia fundamental: él sí que se disculpó hace unos meses con la gente del club con la que en algún momento tuvo alguna discrepancia (bueno, no fue exactamente una disculpa, sino más bien un "venga, pelillos a la mar"; "Una mano tendida", era el asunto del mensaje; no recuerdo sus palabras exactas porque borré el mensaje antes de filtrar su nueva dirección de correo electrónico). Cometió, sin embargo, un pequeño error: en vez de enviarla persona por persona, decidió escribir un único mensaje con un texto genérico y enviárselo a todos los posibles interesados; una circular, vamos. Es tan torcido que me produce descomposición de estómago. Bueno, pues este individuo (cuya fechoría más sonada, por cierto, no he mencionado, pero me la podéis consultar por correo privado, gracias) va de paladín del buen hacer, defensor de la morigeración y de las buenas costumbres de este club, y se permite frases como qué le dijo la sartén al cazo o si te veo y lo quieres te daré un consejo. Un consejo suyo? Personalmente preferiría que me enculase un megaterio.
Y todo esto para concluir lo siguiente: en este club hay superinteligentes, moderadamente inteligentes, mediocres, bobos y verdaderos retrasados, más o menos como en una muestra aleatoria de población. Pero vale la pena, y mucho. Lo que es yo, me lo paso teta.
(Aviso a navegantes: de nuevo, esta entrada es sólo para iniciados; para los demás no tiene mucho interés. Gracias por su atención)
Mi club de listillos inadaptados (bueno, mío no es, yo solo soy uno de sus orgullosos miembros) sigue dando gran juego. Resulta que un servidor fundó y administra dentro del club una lista de correo dedicada al escepticismo y al pensamiento crítico; en su momento me pareció necesario que existiese un grupo así, dado que existía uno dedicado a la parapsicología en el que se proferían un extraordinario número de gilipolleces, muy en la línea de los seres que, teniendo su carné que dice que son inteligentes creen además, contra toda evidencia, que lo son.El caso es que en uno de los últimos números de la revista del club (que contiene artículos de calidad, digamos, variable) aparecía un artículo autorado por uno de mis iluminados consocios, al que llamaremos Zeppelinus, de título "Darwin y el método científico". En él se dicen muchas, muchas bobadas, de las que sólo entresacaré un par o tres:
Los cambios genéticos que están consiguiendo las nuevas técnicas no tienen carácter aleatorio sino dirigido y, además, el mecanismo de la selección natural no está provocando la aparición de los nuevos seres como los presentes en la agricultura actual. Se podría discutir si estos cambios realizados por los humanos son naturales o no, pero hay que tener en cuenta que los humanos, salvo prueba en contrario, formamos parte de la naturaleza al igual que los virus.
Esta memez es equivalente a decir "la gravedad no existe porque los ascensores la incumplen; hay que tener en cuenta que los ascensores, salvo prueba en contrario, forman parte de la naturaleza al igual que las manzanas". No merece ningún otro comentario.
Por supuesto, [la teoría de la evolución] tampoco explica por qué la descendencia en animales superiores de individuos genéticamente muy próximos como el caso de hermanos no es viable o presenta graves deficiencias.
Bueno, reconozco que yo tuve que tener paciencia y esperar hasta los 14 años, en la asignatura de Ciencias de 1.º de BUP, para que me explicasen por qué no acababa de ser muy recomendable lo de cruzarse hermanos con hermanos. Tiene que ver con lo de los genes dominantes y recesivos en las anomalías genéticas: las probabilidades de que una anomalía de este tipo se manifieste aumentan en gran medida si ambos progenitores la transportan (y, por supuesto, los hermanos comparten un porcentaje importante de código genético). Puede que no me haya explicado muy bien, pero podéis consultarlo en cualquier libro de biología para adolescentes, aparte de los abundantes y notorios ejemplos en las diversas familias reales. Zeppelinus, obviamente, se debió quedar atorado en alguna etapa temprana de la educación obligatoria.
No se puede negar la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico pero, en cuanto a la explicación de la evolución de la vida, yo creo que la teoría de la selección natural no solamente adolece de pruebas científicas consistentes sino que existen abundantes ejemplos donde no se cumple y, en puridad del método científico, se debería considerar claramente refutada.
[...]
La Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) se propone como un modelo coherente de la evolución. Éste entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero ni único, ni general, ni el más importante, y, desde un punto de vista conceptual, dicho método se produce en un momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución.
Ah, ahí sale la guinda: la TGECV, una colosalmente grande sarta de despropósitos a la que Zeppelinus denominó con ese pomposo nombre y que es producto único de su inadecuado raciocinio. Se puede leer en papel (autoeditado, porque ni las editoriales de libros de autoayuda, caracterizadas por publicar cualquier basura, deben considerarlo publicable) u online (voy a pasar de poner el enlace, no sea que a Zeppelinus se le hinche el ego y le pase como al Hindenburg, pero podéis buscarla en el Google). No es divertida, os lo advierto: es una plasta. Es como juntar 150 números del boletín de los jehovanos, La Atalaya, y el resultado final tiene más o menos el mismo sentido. Sin duda, hay quien tiene mucho tiempo libre. Fijaos, como última muestra del abundante tiempo libre del que dispone Zeppelinus, un extracto de su "Ecuación del amor":
Lo primero que pensé sobre los parámetros de la ecuación del amor es que debería tener una constante "K" como la fórmula de la gravedad, de hecho, si existía la fórmula del amor debería ser algo parecida, pues en cierta forma, es una especie de energía, fuerza o atracción."
[...]
"Como K2 seguirá siendo una constante la podemos llamar G. En cuanto a su valor y sus unidades, en principio ni idea, pero podemos suponer que tanto el valor como las unidades son las mismas que las de la constante universal de la ley de la gravedad porque seguro que existe alguna relación entre la gravedad y el amor.
Después de leer esto, espero que Zeppelinus tenga al menos la polla gorda, porque si no es como para cabrearse con la naturaleza por el reparto de cualidades que le ha tocado en suerte.
Bueno, después de la breve (ja, ja) semblanza, prosigo. En la lista de pensamiento crítico que mencionaba al principio se empezó a hablar (a criticar ferozmente, de hecho) la masturbación mental glosada al principio, momento en el que Zeppelinus, noblemente advertido por uno de los contertulios de que se hablaba de él por si le apetecía argumentar sus inargumentables posturas, ingresó en la lista, seguido al poco por una patética serie de coleguitas, entre los que se encuentra un sujeto del club que se ha erigido en salvaguarda de nuestra moral (y al que, por mor de la descriptividad, llamaré La_Más_Puritana_Ladilla). Todos ellos con la intención de defender el derecho de Zeppelinus de decir lo que le salga de la punta del nardo y recordar a los críticos nuestro deber de callarnos la boca para no socavar su derecho (acerca de la libertad de expresión y del derecho a la réplica no han mencionado nada; ah, sí, una que es boba dijo que si replicábamos era para "acabar de una vez por todas con la libertad de expresión, con el derecho a la individualidad, con la creatividad, con la autoestima y con la democracia"; curioso punto de vista). Se armó un cierto guirigay, del que yo disfruté únicamente en parte, porque a La_Más_Puritana_Ladilla hace un güebo que lo tengo filtrado, y a Zeppelinus y a otra pavita los filtré al poco de entrar, tras dar gozosa respuesta a algunos de sus mensajes (yo es que, cuando me parece que un ente no solo no me aporta nada, sino que gasta mi tiempo miserablemente, un tiempo que podría emplear en deleitarme sacándome pelotillas de la nariz, pues lo filtro y holy easters). En el ínterin he hecho un nuevo amigo (cuya página de matemática recreativa Tío Petros os recomiendo) y, por qué no decirlo, me he echado unas risas viendo a ciertos seres ponerse de nuevo en evidencia.
Mención aparte merece el citado adalid de la moral, La_Más_Puritana_Ladilla. Este sujeto, al que para mi desgracia hace años que conozco, posee una rara habilidad (en cierto modo similar a mi afición de la cría y engorde de enemigos, de la que hablé en alguna entrada, pero con otra vuelta de tuerca): convierte a los que fueron amigos suyos (o amiguetes, aunque también lo consigue con gente a la que neither fu nor fa) en enemigos. Tómese la palabra en el sentido amplio de "persona a la que prefiero no tener en el radio de acción de ninguno de mis sentidos, en especial los del gusto y el tacto". Yo soy, por cierto, uno de ellos. La_Más_Puritana_Ladilla, cabeza visible (muy visible) de los jabalíes que mencionaba en la entrada anterior, tiene por costumbre reprobar, con florido aunque extraplomizo verbo, las actuaciones, opiniones o formas de otros socios que no se ajustan a su recto sentido de la ética (tómese recto en el sentido amplio, como en la frase "firmes, y os quiero rectos como pollas"). Su ética fláccida me recuerda a mí a una frase de Vito Corleone: I make no apologies for my life. What I did, I had to do. I did it for my family. Aunque hay que reconocer, en su favor, una diferencia fundamental: él sí que se disculpó hace unos meses con la gente del club con la que en algún momento tuvo alguna discrepancia (bueno, no fue exactamente una disculpa, sino más bien un "venga, pelillos a la mar"; "Una mano tendida", era el asunto del mensaje; no recuerdo sus palabras exactas porque borré el mensaje antes de filtrar su nueva dirección de correo electrónico). Cometió, sin embargo, un pequeño error: en vez de enviarla persona por persona, decidió escribir un único mensaje con un texto genérico y enviárselo a todos los posibles interesados; una circular, vamos. Es tan torcido que me produce descomposición de estómago. Bueno, pues este individuo (cuya fechoría más sonada, por cierto, no he mencionado, pero me la podéis consultar por correo privado, gracias) va de paladín del buen hacer, defensor de la morigeración y de las buenas costumbres de este club, y se permite frases como qué le dijo la sartén al cazo o si te veo y lo quieres te daré un consejo. Un consejo suyo? Personalmente preferiría que me enculase un megaterio.
Y todo esto para concluir lo siguiente: en este club hay superinteligentes, moderadamente inteligentes, mediocres, bobos y verdaderos retrasados, más o menos como en una muestra aleatoria de población. Pero vale la pena, y mucho. Lo que es yo, me lo paso teta.
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