20040121

Deportivos
Acabo de comer. Mientras lo hacía, escuchaba la radio. He pillado la segunda media hora de las noticias de Catalunya Ràdio, íntegramente dedicada al deporte (es decir, 75% fútbol, 25% todo lo demás). Para lo que me interesa el mundo del deporte bien podría haber cambiado de emisora, pero me ha dado pereza; además, cuando como y estoy solo me gusta escuchar emisoras en las que se hable, y no hay muchas alternativas que me apetezcan (la COPE, por ejemplo, no me apetece nada; bueno, estaría bien escucharla si radiasen los gritos de terror y agonía de los tertulianos atrapados en el estudio durante un incendio; redios, me cosquillea el estómago sólo de pensarlo).

La información sobre fútbol podría ser muy breve: qué partidos se juegan hoy, qué resultados hubo ayer, a quién han fichado, a quién han echado. Cómo se hace entonces para llenar el tiempo de programación que se le dedica? Pues de diversas formas; con entrevistas a jugadores o a técnicos, por ejemplo.

En el fútbol, como en la fontanería, hay gente para todo. En el fútbol, como en la fontanería, hay una mayoría de gente que no tiene nada que decir, y que lo poco que tiene que decir no sabe decirlo, porque no sabe hablar. No es una sorpresa: para ser futbolista hay que tener diversas cualidades, pero ni la oratoria ni la inteligencia están entre ellas (a menos que se entienda como inteligencia la visión espacial y la previsión de situaciones que tienen algunos, no todos, los jugadores; a este respecto, tengo entendido que Guardiola es un maestro de la organización, pero si lo habéis oído hablar manifiesta ser sólo un poco menos tarugo que la media de sus compis). Nos encontramos por tanto con frecuencia con declaraciones parecidas a las siguientes (los textos en cursiva son glosas añadidas por un servidor de ustedes):

- No hay enemigo pequeño (Perogrullo, ten misericordia de nosotros)
- Saldremos a ganar (al último que dijo "saldremos a perder", la junta directiva de su club lo estuvo corriendo a gorrazos siete horas seguidas)
- Es importante salir de allí con un gol (la alternativa es salir con cero goles, que cualquier deficiente sabe que es malo, o con varios, que debe ser entonces importantísimo)
- Como han cambiado de técnico estarán muy motivados y será difícil (una variante es "Como confían en su técnico de siempre estarán muy motivados y será difícil")
- Tras la lesión estoy al 80% de mi capacidad (con qué precisión mide este sujeto la "capacidad", sea lo que sea eso, que le da hasta para sacar medidas porcentuales de su incompleta recuperación)
- Es un partido decisivo para nosotros para afianzarnos en la cabeza de la tabla/para no alejarnos de la cabeza de la tabla/para mantenernos en la zona UEFA/para mantenernos en una zona tranquila/para avanzar hasta una zona tranquila/para alejarnos de los puestos de descenso (hay algún partido *no* decisivo? hay algún jugador que tenga puta idea de lo que significa "decisivo"?)
- Sus delanteros son buenos, pero nuestra defensa sabrá cómo detenerlos/Su defensa es buena, pero nuestros delanteros sabrán cómo superarla (Perogrullo, ten un poco más de misericordia)
- El partido dura 90 minutos (en serio? sorprendente, no?)
- Espero ganarme la confianza del mister (de qué mister? Mister Spock? Mister Fantástico?)
- Y las ya tradicionales y archiconocidas, y no por ello menos abyectas, "el fúngol es asín" y "unas veces se gana y otras se pierde"

Sin duda, todas ellas aportan gran cantidad de información. Pero no seamos injustos: no nos olvidemos de las preguntas de los periodistas deportivos:

- El partido se presenta difícil, eh? (como tu cara, capullo)
- Crees que la lluvia os supondrá una desventaja? (qué va, me chifla jugar a waterpolo)
- Qué opinas del equipo contrario? (que debería porculizarte entero, masajista incluido)
- Parece que este campo es talismán para vuestro equipo, no? (no, el talismán lo llevo dentro de los calzoncillos, lo quieres ver?)

Sin duda, una contribución de primer orden al progreso intelectual de la humanidad. Y luego viene el PP y declara el fútbol "de interés nacional". Así nos luce el pelo.

PS: mi amiguete Gorpik me ha enviado hoy (22.01.2003) un mail indicándome algunas frases que había olvidado:

Acabo de leer tu entrada en el blog sobre el furgol. Se te han olvidado algunas frases de las más acreditadas:

- Son un gran equipo
- Somos once contra once
- Fútbol es fútbol (ésta tiene pedigrí, el primero que la dijo fue Vujadin Boskov)
- El equipo ha trabajado muy bien
- Es un campo muy difícil

Hay algunas más, pero no muchas, que les podría salir un bulto si tuvieran que acordarse de todas.


Gracias por la aportación, Gorpik. Sin duda, algo como "Fútbol es fútbol" no podía faltar en esta antología.

20040120

Carroll
El Carroll que todo el mundo conoce, Lewis de nombre, fue el tipo que escribió Alicia en el país de las maravillas y otros hitos de la literatura surrealista como La caza del Snark. Pero no es a él a quien me quiero referir, sino a Pepe Carroll.

Pepe Carroll, que en su DNI lucía el carpetovetónico nombre de José Arsenio Franco Larraz, hacía magia. Era un mago de los de la escuela de Juan Tamariz, coñón y extremadamente hábil con las manos, según mi criterio de simple espectador al que le gusta la magia de cerca. Durante unos años, entre los 80 y muchos y los 90, apareció en TV de forma habitual, en esos infumables programas de variedades en los que suelen aparecer magos. Luego presentó programas de humor (al parecer era el presentador del programa en el que se dio a conocer Chiquito de la Calzada, pero yo nunca lo vi; el programa, no a Chiquito), y hace un tiempo que se volvía a dedicar a la escena: salas de fiestas, convenciones...

Hace cosa de un par de semanas leí en El País la noticia de su muerte. Me sorprendí a mí mismo inesperadamente entristecido, y no porque Carroll tuviese sólo 46 años sino porque hacía mucho tiempo que yo había olvidado su existencia. Me extrañó esa tristeza intrusa; quizá sólo sucede que me hago viejo. Pensé que me iba a pasar lo mismo con mucha de la gente que, sin conocerla en persona, me ha hecho reír, soñar o maravillarme: Pablo Carbonell, Quino, Francisco Ibáñez (de Mortadelo), Leonard Nimoy, Julián Hernández (de Siniestro Total) o el propio Tamariz, por poner unos cuantos que me han venido a la cabeza. Si les sobrevivo, claro está. Y, si sigo con esto de los blogs, también escribiré un texto breve que nunca sabré cómo acabar, tomaré su foto de algún lado y les dedicaré una nota necrológica privada como ésta que servirá para recordarme, de vez en cuando, que los que aportan un poco de sentido a tu vida, aunque sólo sea un truco y unas risas, también se mueren.

20040119

Criterios
Fragmento de una conversación real; yo era uno de los interlocutores (el de las preguntas, claro):

- Dicen que ahora, aunque estés en la Seguridad Social, si no estás empadronado en la zona donde te corresponde el ambulatorio no te atienden.
- Cómo que no te atienden? Y si te da una peritonitis?
- Pues de urgencias sí, pero el médico no pasa a domicilio.
- Seguro? Me parece completamente marciano. Y quién lo dice?
- Pues en el ambulatorio.
- Pero quién? Las enfermeras?
- No.
- El médico, te lo ha dicho?
- No.
- Pero quién te lo ha dicho?
- Pues la gente lo dice.


Bien, ya hemos llegado a la fuente de la información: la gente lo dice. Podría haber sido muy sencillo, pero en realidad han hecho falta cuatro preguntas directas para finalmente saber que el origen de la información es "la gente". O sea, nadie. Nadie con una mínima fiabilidad, quiero decir. Radio macuto, vamos.

Lo narrado no es más que un ejemplo de un tipo de situación con la que uno se encuentra con frecuencia: el intercambio de datos sin criterio. Datos espurios que se consideran tan fiables como la ley de Coulomb.

Tengo un defecto relacionado con estas situaciones: consumen mi paciencia en pocos instantes. Me veo incapaz de relacionarme con fluidez con las personas que mantienen conversaciones así. Conclusión: me veo incapaz de relacionarme con fluidez con cantidades ingentes de personas (durante un número de minutos significativo; puedo aguantar a casi cualquiera durante 3 minutillos). Lo más jodido es que se me nota, porque puedo empezar a hacer preguntas incómodas, cuya respuesta exige utilizar el cerebro. Y no me refiero a un uso avanzado del mismo, sino a uno sencillo, el mínimo necesario para diferenciar un humano de una planta. Lo imprescindible para distinguir una fuente fiable de un rumor, un dato de una suposición o un hecho de una opinión.

Es, por ejemplo, habitual considerar la tele como fuente esencialmente fiable. Puede que sea porque los trajes sastre y las corbatas de los presentadores de telediarios les dan un halo de credibilidad que, al parecer, contagia de forma natural a toda la fauna televisiva. O puede que, simplemente, sea más sencillo creer lo que digan en la tele que no creérselo (lo que implicaría el esfuerzo de buscar otras fuentes, comparar y reflexionar, y la mayoría no está para hostias). Lo curioso es que, una vez se ha decidido (por reacción automática) creer lo que alguien ha dicho, es frecuente que se tome como un asunto personal el hecho de que alguien cuestione esta "creencia". Cuántas veces no habremos oído la estúpida muletilla "pues lo han dicho en la tele" con la consecuencia tácita de "y por tanto tiene que ser cierto", como si la difusión en UHF fuese equivalente a una demostración matemática. La versión 2.0 de esta falacia es "lo he leído en un libro", como si el hecho de aparecer en letra impresa proporcionase a cualquier bobada un bonus de credibilidad. Ejemplo: fragmento de conversación real entre un amigo mío y una conocida de ambos:

- He leído un libro interesantísimo, se lo han dictado al autor unos extraterrestres.
- Y cómo sabes que han sido los extraterrestres y que no es una invención del autor?
- Porque lo pone en el prólogo.


Por lo visto, si un dato aparece en el prólogo de un libro, aunque el dato sea una estupidez y no pase ningún filtro de pensamiento crítico, pasa a ser cierto. Claro, si estaba en un libro que incluso tenía prólogo, forzosamente tiene que ser verdad. Debe ser eso.

Mi opinión/experiencia: en situaciones así, no sirve de nada razonar. La razón y el criterio juegan en otra liga. Probad a decir "Sí, claro" como si fueseis idiotas, sin que sea demasiado evidente, y haced algún comentario del tipo "Parece que ha refrescado, no?". Guardad vuestra materia gris para otra persona y para otro momento. Se vive más feliz.

20040116

El afilador
Nos hacemos viejos/modernos. El tiempo pasa inexorablemente al ritmo de 24 horas al día (no susceptible de modificación) y su avance se lleva por delante montones de cosas. Recuerdos y nostalgia sin sentido, en general. La carta de ajuste, los Bucaneros de Bimbo, los urbanos con salacot blanco, las reuniones de niñatos y niñatas fachas con camisa azul (ahora padres y madres de familia, igual de indeseables y encima viejos) en los bares de la plaza (ex)Calvo Sotelo, actual Francesc Macià, todo eso se ha perdido o ha sido reemplazado por algún pseudoequivalente (niñatos y niñatas porreros antiglobalización, antihigiene y anticivismo, en el caso de la plaza (ex)Calvo Sotelo, actual Francesc Macià, por ejemplo). Hoy pensaba precisamente en algo que hace mucho tiempo que no oigo: la flauta del afilador.

Mi madre era propietaria de una carnicería, lo cual la convertía también en poseedora de una colección de armas blancas de diversos tamaños, entre "impresionante" y "ninguna especie animal sobreviviría a un ataque con este trasto", imprescindibles para el desarrollo de su trabajo. Yo solía pasarme por la tienda después de salir del cole y llevaba recados a casa de las clientas (en esa época aún era raro que los hombres hiciesen la compra), aunque las más de las veces estaba simplemente por ahí, estorbando. Cada tanto, creo que era una vez por semana, un caballero enjuto de mediana edad a caballo de una bicicleta más vieja que el tiempo cargada con dos muelas en la trasera, aparecía por la tienda para afilar los cuchillos o tijeras que, a fuerza de pelearse con las terneras o los bueyes, mostraban en su filo las secuelas de la batalla. Su llegada venía precedida de una musiquilla característica de difícil descripción, aunque se parecía a una escala ascendente y luego descendente, que se remataba con un silbido rápido. En oyendo esa melodía no muy melodiosa, todo el barrio se enteraba de que podía salir a la ventana a avisar al afilador para que viniese a ejercer su oficio en el portal. El afilador utilizaba para emitir esa característica tonada una especie de flauta de pan de tamaño reducido, que tomaba con una sola mano al tiempo que sostenía la bicicleta con la otra mientras recorría con paso cansino las calles que constituían su entorno de trabajo.

Por mi experiencia, en todas las cocinas de este país solía haber un objeto al que se denominaba el cuchillo que corta (o alguna expresión similar). Se trataba de una herramienta antediluviana, ajada por el tiempo y el uso y que cortaba como una navaja barbera. El afilador era, obviamente, el encargado de mantener dicho cuchillo en estado de revista, por lo que la hoja del mismo había adelgazado de forma drástica debido a las sucesivas operaciones de afilado. El afilador cumplía pues un papel, reducido pero importante, en el desarrollo de las tareas domésticas.

Pasaron los años y la bicicleta del afilador que acudía a la tienda de mi madre se convirtió en un ciclomotor (creo que era una Puch, pero no podría asegurarlo), aliviando así en parte el esfuerzo requerido por la tarea del operario. La flauta y el soniquete siguieron, en cambio, siendo idénticos. Eventualmente, mi madre acabó jubilándose y yo dejando de prestar atención a los ruidos del barrio. Eventualmente también, los Todo a 100 y la Teletienda llenaron las cocinas con cuchillos de baratillo, que cumplían su función durante unos meses y luego se convertían en un estorbo en el cajón hasta que eran sustituidos por otros de la misma (ínfima) calidad.

Hace unas semanas, barachan y yo paseábamos hacia el centro y vimos, a la puerta de un bar, un chico joven, de unos veintitantos, subido en una bici en dirección contraria al manillar, pedaleando y, sí, afilando cuchillos. Fui tímido y no tuve presencia de ánimo para preguntarle si todavía usaba esa flautita (que me he enterado que se llama xipro; a la derecha podéis ver uno de madera muy elaborado, pero yo creo que el del afilador de la carnicería de mi madre era metálico) o si para que viniese le tenía que enviar un SMS o un email. Me pareció, en todo caso, una imagen de otro tiempo, pero no era así: como he dicho, el protagonista era clara y ampliamente más joven que yo. Ignoro qué motivación tuvo para buscarse ese oficio (quizá una voluntad de recuperar oficios perdidos, o simplemente la necesidad acuciante de pagar el alquiler). Le auguro el mismo porvenir que a la telefonía móvil analógica, pero me gustó verlo. Fue como oler de nuevo uno de los potajes de pobre de mi abuela, sabrosos e hipercalóricos, que nunca más volveré a comer.

20040114

Seguridad
El gobierno de los Estados Unidos parece bastante preocupado por la seguridad en los vuelos que tienen como destino su país. Están tan preocupados que la Casablanca ha adoptado la decisión de empezar a exigir la presencia de guardias armados en los vuelos de aerolíneas extranjeras que atraviesen su espacio aéreo. Para aquellos de vosotros que tengan curiosidad, un guardia armado es un ejemplar de la especie Homo Sapiens pertrechado con un arma de fuego. Es de suponer que el arma estará cargada, básicamente para diferenciarla (desde un punto de vista operativo) de un teléfono o de una muñeca Barbie (esta última es bastante dañina, pero sólo a largo plazo; no es buena idea intentar utilizarla para secuestrar un avión). La decisión fue comunicada a la prensa en una declaración del secretario de Seguridad Interna de los USA, un tal Tom Ridge, a finales de diciembre del pasado año. Encontraréis más información en la página de CNN en español, por ejemplo.

Las reacciones no se hicieron esperar. Según esta página de la BBC, "La Asociación Internacional de Transporte Aéreo, organismo que representa 280 aerolíneas de todo el mundo, declaró que en vez de colocar armas en los aviones, las autoridades estadounidenses deberían mejorar la seguridad en sus aeropuertos."

El público, al menos el público lector de la página de CNN en español, se pronuncia en cambio de forma mayoritaria (pero poco) a favor de la medida, según parece indicar la encuesta que aparece en dicha página, y a que día de hoy muestra los siguientes resultados:

¿Cree usted que la presencia de guardias armados en los vuelos traerá mayor seguridad?
-> Sí, disuadirá a potenciales secuestradores: 56% (540 votos)
-> No, creará mayor peligro en potenciales incidentes: 44% (432 votos)


No hay mucho que añadir, la verdad. La medida adoptada por Bush II, el infranormal, es tan idiota que cualquiera que no fuera él debería darse cuenta de ello de forma inmediata. Esta sub-sabandija sin córtex (así como los 540 partidarios que aparecen en la encuesta) no debe haber pensado en la siguiente posibilidad obvia: si quiero secuestrar un avión, no me importa morir (hay muchos majaras así) y no tengo forma de pasar un arma por los controles de los aeropuertos, pero estoy lo suficientemente cachas (o somos cuatro igual de majaras pero no tan cachas), no tengo más que identificar al pobre imbécil de la pistola, hundirle la nariz en el cráneo de un rodillazo, quitarle la fusca, pegarle al desgraciado un tiro en la nuca para asegurarme, apoderarme del avión y hacer lo que quiera con él; por ejemplo, estamparlo contra un rascacielos (a mí particularmente siempre me ha gustado el John Hancock Center de Chicago, esa mole negra de la derecha). Espero que se entienda mi vía de razonamiento, que considero accesible a las entendederas promedio de cualquier primate.

Todo esto nos lleva a preguntarnos si la legislación norteamericana permite presentarse a las elecciones para la presidencia del país a seres vivos no primates. La pregunta queda respondida de inmediato: no solo es que sí, sino que la mayoría de los seres humanos, un 56 por ciento según se deduce de la encuesta (aunque temo que puedan ser más), le votarían. No sé de qué me quejo: es el triunfo de la democracia, entendida como "come mierda: el 99,5 +/-0,5 por ciento de las moscas no pueden estar equivocadas".

20040112

Tadeo
Esta mañana, revolviendo en la (ingente) carpeta de las fotos sin clasificar, me he topado con una foto que saqué, hace ya casi año y medio, de un panfletillo que encontré por la calle, concretamente en el limpiaparabrisas de un coche si mal no recuerdo. Se trataba de una oración a San Judas Tadeo, abogado de imposibles o así. Al lado tenéis una foto del panfleto en cuestión; los más sagaces de entre vosotros habréis notado también que, al hacer clic en ella, se muestra una versión en grande de la misma. La transcripción exacta del texto, en todo caso, es ésta:

<< Oración a San Judas Tadeo >> :
San Judas Tadeo, glorioso Apostol, fiel servidor y amigo de Jesús, el nombre del traidor a sido la causa del olvido de muchos, pero la Iglesia os honrra e invoca como Universal patrón de casos muy dificiles, rogad por mi que soy tan mísero, os ruego useis conmigo el previlegio particular que se os concedio, de proporcionar ayuda pronta y visible en casos de dificil arreglo.
Venid en mi asistencia en esta gran necesidad y permitidme recibir los consuelos y socorros del cielo en todos mis sufrimientos y tribulaciones, particularmente .....( Pedir una gracia ).....y que pueda bendecir a Dios con Vos y todos los escogidos por toda la eternidad. Os prometo ¡ Oh! bendito Judas Tadeo, no olvidar este gran favor, no cesar de honrraros como a mi especial poderoso patrón, y con todas mis fuerzas fomentar la devoción hacia Vos.
Amen.
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SAN JUDAS TADEO, ROGAD POR MI, y POR TODOS LOS QUE OS HONRRAN E INVOCAN VUESTRO AUXILIO.
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Rece, un Padre Nuestro y un Ave Maria.


Buscando por la web la filiación del tal Judas Tadeo (ése de la derecha), he encontrado una joyita denominada, atención, devocionario.com. Esta web sin precio contiene, entre otras cosas, una novena al susodicho sospechosamente similar a la del panfleto, salvo por las terroríficas faltas de ortografía de esta última. Ignoro qué objetivo movía al semianalfabeto autor de la transcripción, copia y distribución del pío documento; quizá pidió alguna cosa bien difícil al santo y le prometió que, si se cumplía, inundaría el barrio de panfletillos. Whatever.

La liturgia de la iglesia (la católica, que es la única que -a duras penas- conozco) me parece ridícula. Cierto que las jerarquías de la iglesia y una exigua minoría de creyentes se plantean elevadas reflexiones sobre la compatibilidad entre ciencia y fe, el libre albedrío y conceptos similares, pero la realidad perfectamente visible es que se permite, se fomenta incluso, la inmersión de la gran masa de fieles en un océano de prácticas supersticiosas tan estúpidas y alienantes como esta novena a san Judas Tadeo, que me hace enrojecer de pura vergüenza ajena. La palabrería en forma de sermones o lecturas bíblicas no es, para la práctica totalidad del pueblo de dios, más que una jerga incomprensible y sin sentido, y las oraciones, un batiburrillo de fórmulas aprendidas de carrerilla.

Recordaba hace unos días el momento en que me habían enseñado el texto de los diez mandamientos. Debía tener yo 7 u 8 años; más probablemente 7, si es que fue antes de mi felizmente anulada comunión. Lo recordaba porque me vino a la cabeza lo del "no cometerás actos impuros", versión moña del "no fornicarás", que no debía ser apto para menores. La cosa es que nunca, nadie, me contó qué cojones quería decir esto de los actos impuros; tampoco nadie me contó a qué se referían con "santificarás las fiestas", ni con "honrarás a tu padre y a tu madre", ni con "no tomarás el nombre de Dios en vano". En realidad, se limitaron a enseñarme una retahíla de frases en futuro con valor imperativo, en español arcaizante, con el objetivo de que me cagase de miedo. Fue una muestra genuina (y en absoluto excepcional) de pedagogía del estilo "te lo aprendes y te lo crees; comprender no es necesario". No me extraña ni un pelo que luego aparezcan débiles mentales como el de la oración a san Judas Tadeo, dejando rastros de su temor de Dios por los parabrisas. Pobres corderos del rebaño de Cristo. Pobres infelices.

20040109

Spain according to Google
Google, sin duda el mejor buscador de este sector galáctico y el mayor corpus lingüístico de la historia de la humanidad, publica cada año una estadística a la que llama zeitgeist, que podríamos traducir por "el espíritu del tiempo" o, en lenguaje menos metafórico, las tendencias de la época. Dicha estadística consiste simplemente en un conjunto de listas con las búsquedas más comunes del año, ordenada por categorías y países, y este año se ha generado a partir de más de 55.000 millones de búsquedas (dividir por 166,386 para tener las búsquedas en euros).

Britney Spears, la semiadolescente calientarrabos de moda, ha sido la campeona mundial absoluta, y en España se sitúa en un meritorio sexto lugar. En tercer lugar, mis cocensados (había puesto "compatriotas", puaj) han tenido a bien situar las palabras "gran hermano", no por esperable menos desesperanzador. Pero lo más sorprendente es quién ocupa la cabeza de la lista de búsquedas en la versión española de Google: nada menos que Letizia Ortiz, la chorva del Borbón pequeño. Pásmense.

No veo que aparezca ningún otro periodista en esa lista, luego debo deducir que el único motivo que justifica tamaña ansia inquisitiva es el hecho de que la susodicha tiene bastantes posibilidades de ser la próxima chupóptera del género femenino que ocupe el palacio de la Zarzuela. Teniendo en cuenta que el borboncete sólo se la beneficia de forma pública desde, me parece, noviembre, me da verdadero vértigo pensar en la cantidad de oligofrénicos que han estado ocupando valioso ancho de banda para obtener información sobre la susodicha y catapultarla en sólo dos meses a la primera posición.

Otros países no quedan mucho mejor parados, no creáis. En Gran Bretaña, por ejemplo, la búsqueda líder es "prince charles", pero éste al menos ha sido príncipe desde enero hasta diciembre y, como se le descubren escándalos dos veces al mes, me parece hasta casi natural. La lista de Australia la encabeza "australian idol", un programa que, según me acabo de enterar, es del tipo Operación Truño y lo emiten en una docena de países. En Francia lo que buscan son trenes (SNCF es la líder), y en Italia teléfonos (Pagine Bianche). Pero el frenesí monárquico/rosado de mis compañeros de DNI es, como diría Buenafuente, "una altra cosa". Aquí en Garrulandia somos distintos; a peor, claro. Y aun hay quien dice que la curiosidad es nuestra característica más humana. A lo mejor es que la mayoría de seres humanos no son gran cosa.

20040107

Navidades cartesianas
Ya se han acabado las navidades. Menos mal, porque ya estaba hasta los mismísimos cojones de ellas; vamos, como de habitual. Para mí, este período de fiestas universales institucionalizadas tiene tanto sentido como una tabla de multiplicar del número e. Me repugna ir al centro por el motivo que sea (sí, a veces también voy a comprar yo, qué le vamos a hacer) y encontrármelo todo abarrotado de humanoides. Los putos villancicos, sobre todo los cantados por coros infantiles, invaden, agreden de hecho, mi esfera de percepción auditiva. Incluso Hit Radio, la emisora que suelo escuchar a las horas de comer y cenar y que se caracteriza por poner música vieja de la que a mí me pone y apenas tocar las pelotas con comentarios o anuncios, me ametralla con versiones alternativas de Jingle Bells (hay una de Barbra Streisand que me provoca acidez de estómago instantánea) y Silent Night. La navidad tiene algunas cosas positivas: la comida está buena (aunque suele ser excesiva), te regalan temporadas de Star Trek en DVD y a veces haces fiestas con amigos. A mí lo que me jode es la simultaneidad, el marasmo de gente, la música de fondo y los compromisos, y no necesariamente en este orden. Dado que vivimos en una sociedad compleja y es francamente difícil fabricarse una realidad distinta y más agradable para estas épocas, he decidido instaurar en mi entorno más próximo las Navidades cartesianas. Qué será eso? Tranquilos, ahora lo cuento.

La leve excusa que en este sector del planeta justifica la existencia de las celebraciones navideñas es el nacimiento, hace cuestión de dos mil y pico años (al parecer, nadie está muy seguro ni del número de años, ni de la realidad del nacimiento) de un tipo engendrado en una relación zoófila, a saber, mujer y palomica, y que luego armó un follón importante que todavía dura, a saber, el cristianismo. Un sector significativo de la población que pasa de Chus el carpintero se empeña en que lo que se debe celebrar es el solsticio de invierno. Creo que esto tenía que ver con la fertilidad y con las cosechas y con no sé qué otras carajadas del mismo calibre. Hasta donde llega mi interés, las naranjas y los pimientos crecen en las estanterías del Pryca, con lo que la celebración de ritos paganos como ése me parece una completa gilipollez, más aún si cabe que lo del hombre paloma ya mencionado. Por favor, que estamos en el año 2004.

Descartes nació en La Haye, en el norte de Francia, el 31 de marzo de 1596. Fue filósofo, denominación que abarcaba una parte importante del conocimiento en aquella época, y dedicó una atención específica a las matemáticas. Pero probablemente su mayor aportación sea la primera reflexión y sistematización seria del método científico que, entre otra multitud de cosas, ha permitido que tú, que me estás leyendo, no te mueras a los 35 de cualquier tontería. Es por ello que servidor lo considera uno de los pilares de la historia de la humanidad. A pesar de que era tan creyente como cualquier científico de la época y reflexionó largo y tendido acerca de Dios, su existencia y su esencia, estableció también parte de los cimientos de un agnosticismo razonable y razonado al que han llegado de forma natural la mayor parte de hombres de ciencia de la actualidad, lo cual considero positivo. En resumen, me parece un tío bastante cojonudo.

Por todo ello, este año y tantos años como apetezca, algunos de mis amigos, barachan y yo celebraremos la navidad cartesiana el día 31 de marzo. La cosa será sencilla: decoraremos la casa con espumillones dispuestos en forma de folium de Descartes (reconozco que como curva no es tan bonita como las curvas de Lissajous o la lemniscata de Bernoulli, pero mola bastante), pondremos sobre el mueble del recibidor una reproducción en miniatura de una casa francesa de finales del XVI, comeremos alimentos fácilmente describibles mediante coordenadas cartesianas (o sea, coordenadas xyz; un par de ejemplos serían los gofres y los quesitos Kiri) y brindaremos por la duda metódica. Qué leches, finalmente se trata de una excusa para hacer algo distinto y compensar el malestar del adviento.
Mi carta a los reyes
Distinguidas majestades suyas:
Como este año he sido bue..., en fin, he sido, quisiera pediros con un poco de retraso los siguientes regalos para un servidor, mis amigos (que no están todos los que son) y... bueno, vamos a decir "los demás":

- Para barachan y para mí, la misma felicidad que el año pasado, y un poco menos de ajetreo doméstico.
- Para mkxis, un Power Translator para que a su vez se lo regale a quien quiera o tenga necesidad (no, a pesar de lo que cuenten, yo no necesito de eso, chica), un detector de venenos y un vagón de mercancías para llevar el corazón.
- Para swmnbn (o, en versión metafóricamente pronunciable, sunburn), un plumero invisible y una aerofagia crónica.
- Para el dúo cómico castle + grandson, cualquier libro en cuyo prólogo aparezca la frase "el porcentaje de tarugos en Mensa no es inferior a la media, y no te engañes: tú eres uno de ellos".
- Para los Pelafustanes, 40 años de buen rollo musical y no vernos nunca en la tesitura de tener que hacer un tema de Barbra Streisand, Celine Dion, Whitney Houston, Julio Iglesias o el Fary.
- Para DaniR, el mismo buen humor que tenía cuando estaba parapetado detrás de su bajo.
- Para Rafa y Epi, una buena nueva vida.
- Para Xevi y Anna, un xebimetal pequeñín ruidoso pero rítmico, como su padre.
- Para Dani, que su retoño lo deje dormir un poco más.
- Para Francis, una wireless LAN para su superchoza nueva.
- Para Eugenio, un curro que no sea alienante.
- Para V4Vendetta, unos bolets de esos que hay en los países bajos.
- Para Justin, una chati sin gurú.
- Para Alber, una séptima edición de "El hormiguero"
- Para Luc, una Argentina menos dura de vivir.
- Para ARP-SAPC, una persona que, para variar, dude.
- Para Artur Mas, el DVD de Shrek y un kilo de cebollas.
- Para el nuevo presi Maragall y para Ibarretxe, una urna, una lima, un espantasuegras rojigualdo y un guante de espuma de 70 centímetros con el dedo medio extendido en dirección permanente a la Moncloa, para cada uno.
- Para Ansar, una nariz roja postiza, una cartilla de lecturas para párvulos y una hostia en tol morro con la botavara de un velero de 30 metros, en alta mar, sin botiquín y con vientos de fuerza 7 a 8 arreciando. Lo mismo para Rajoy.
- Para Bush, un infarto modelo simple.
- Para Michael Moore, la presidencia de los Estados Unidos.
- Para Wojtyla, un moquillo fatal durante un viaje evangelizador a las Molucas.
- Para guayo.

Gracias que espero obtener del recto proceder de vuestras reverendades majestísimas cuyas tronas guarde el Gran Pitufo luengos años o, en su defecto, hasta el advenimiento de la república de Oriente.