Acabo de comer. Mientras lo hacía, escuchaba la radio. He pillado la segunda media hora de las noticias de Catalunya Ràdio, íntegramente dedicada al deporte (es decir, 75% fútbol, 25% todo lo demás). Para lo que me interesa el mundo del deporte bien podría haber cambiado de emisora, pero me ha dado pereza; además, cuando como y estoy solo me gusta escuchar emisoras en las que se hable, y no hay muchas alternativas que me apetezcan (la COPE, por ejemplo, no me apetece nada; bueno, estaría bien escucharla si radiasen los gritos de terror y agonía de los tertulianos atrapados en el estudio durante un incendio; redios, me cosquillea el estómago sólo de pensarlo).
La información sobre fútbol podría ser muy breve: qué partidos se juegan hoy, qué resultados hubo ayer, a quién han fichado, a quién han echado. Cómo se hace entonces para llenar el tiempo de programación que se le dedica? Pues de diversas formas; con entrevistas a jugadores o a técnicos, por ejemplo.
En el fútbol, como en la fontanería, hay gente para todo. En el fútbol, como en la fontanería, hay una mayoría de gente que no tiene nada que decir, y que lo poco que tiene que decir no sabe decirlo, porque no sabe hablar. No es una sorpresa: para ser futbolista hay que tener diversas cualidades, pero ni la oratoria ni la inteligencia están entre ellas (a menos que se entienda como inteligencia la visión espacial y la previsión de situaciones que tienen algunos, no todos, los jugadores; a este respecto, tengo entendido que Guardiola es un maestro de la organización, pero si lo habéis oído hablar manifiesta ser sólo un poco menos tarugo que la media de sus compis). Nos encontramos por tanto con frecuencia con declaraciones parecidas a las siguientes (los textos en cursiva son glosas añadidas por un servidor de ustedes):
- No hay enemigo pequeño (Perogrullo, ten misericordia de nosotros)
- Saldremos a ganar (al último que dijo "saldremos a perder", la junta directiva de su club lo estuvo corriendo a gorrazos siete horas seguidas)
- Es importante salir de allí con un gol (la alternativa es salir con cero goles, que cualquier deficiente sabe que es malo, o con varios, que debe ser entonces importantísimo)
- Como han cambiado de técnico estarán muy motivados y será difícil (una variante es "Como confían en su técnico de siempre estarán muy motivados y será difícil")
- Tras la lesión estoy al 80% de mi capacidad (con qué precisión mide este sujeto la "capacidad", sea lo que sea eso, que le da hasta para sacar medidas porcentuales de su incompleta recuperación)
- Es un partido decisivo para nosotros para afianzarnos en la cabeza de la tabla/para no alejarnos de la cabeza de la tabla/para mantenernos en la zona UEFA/para mantenernos en una zona tranquila/para avanzar hasta una zona tranquila/para alejarnos de los puestos de descenso (hay algún partido *no* decisivo? hay algún jugador que tenga puta idea de lo que significa "decisivo"?)
- Sus delanteros son buenos, pero nuestra defensa sabrá cómo detenerlos/Su defensa es buena, pero nuestros delanteros sabrán cómo superarla (Perogrullo, ten un poco más de misericordia)
- El partido dura 90 minutos (en serio? sorprendente, no?)
- Espero ganarme la confianza del mister (de qué mister? Mister Spock? Mister Fantástico?)
- Y las ya tradicionales y archiconocidas, y no por ello menos abyectas, "el fúngol es asín" y "unas veces se gana y otras se pierde"
Sin duda, todas ellas aportan gran cantidad de información. Pero no seamos injustos: no nos olvidemos de las preguntas de los periodistas deportivos:
- El partido se presenta difícil, eh? (como tu cara, capullo)
- Crees que la lluvia os supondrá una desventaja? (qué va, me chifla jugar a waterpolo)
- Qué opinas del equipo contrario? (que debería porculizarte entero, masajista incluido)
- Parece que este campo es talismán para vuestro equipo, no? (no, el talismán lo llevo dentro de los calzoncillos, lo quieres ver?)
Sin duda, una contribución de primer orden al progreso intelectual de la humanidad. Y luego viene el PP y declara el fútbol "de interés nacional". Así nos luce el pelo.
PS: mi amiguete Gorpik me ha enviado hoy (22.01.2003) un mail indicándome algunas frases que había olvidado:
Acabo de leer tu entrada en el blog sobre el furgol. Se te han olvidado algunas frases de las más acreditadas:
- Son un gran equipo
- Somos once contra once
- Fútbol es fútbol (ésta tiene pedigrí, el primero que la dijo fue Vujadin Boskov)
- El equipo ha trabajado muy bien
- Es un campo muy difícil
Hay algunas más, pero no muchas, que les podría salir un bulto si tuvieran que acordarse de todas.
Gracias por la aportación, Gorpik. Sin duda, algo como "Fútbol es fútbol" no podía faltar en esta antología.
El Carroll que todo el mundo conoce, Lewis de nombre, fue el tipo que escribió Alicia en el país de las maravillas y otros hitos de la literatura surrealista como La caza del Snark. Pero no es a él a quien me quiero referir, sino a Pepe Carroll.
Nos hacemos viejos/modernos. El tiempo pasa inexorablemente al ritmo de 24 horas al día (no susceptible de modificación) y su avance se lleva por delante montones de cosas. Recuerdos y nostalgia sin sentido, en general. La carta de ajuste, los Bucaneros de Bimbo, los urbanos con salacot blanco, las reuniones de niñatos y niñatas fachas con camisa azul (ahora padres y madres de familia, igual de indeseables y encima viejos) en los bares de la plaza (ex)Calvo Sotelo, actual Francesc Macià, todo eso se ha perdido o ha sido reemplazado por algún pseudoequivalente (niñatos y niñatas porreros antiglobalización, antihigiene y anticivismo, en el caso de la plaza (ex)Calvo Sotelo, actual Francesc Macià, por ejemplo). Hoy pensaba precisamente en algo que hace mucho tiempo que no oigo: la flauta del afilador.
Hace unas semanas, barachan y yo paseábamos hacia el centro y vimos, a la puerta de un bar, un chico joven, de unos veintitantos, subido en una bici en dirección contraria al manillar, pedaleando y, sí, afilando cuchillos. Fui tímido y no tuve presencia de ánimo para preguntarle si todavía usaba esa flautita (que me he enterado que se llama
El gobierno de los Estados Unidos parece bastante preocupado por la seguridad en los vuelos que tienen como destino su país. Están tan preocupados que la Casablanca ha adoptado la decisión de empezar a exigir la presencia de guardias armados en los vuelos de aerolíneas extranjeras que atraviesen su espacio aéreo. Para aquellos de vosotros que tengan curiosidad, un guardia armado es un ejemplar de la especie Homo Sapiens pertrechado con un arma de fuego. Es de suponer que el arma estará cargada, básicamente para diferenciarla (desde un punto de vista operativo) de un teléfono o de una muñeca Barbie (esta última es bastante dañina, pero sólo a largo plazo; no es buena idea intentar utilizarla para secuestrar un avión). La decisión fue comunicada a la prensa en una declaración del secretario de Seguridad Interna de los USA, un tal Tom Ridge, a finales de diciembre del pasado año. Encontraréis más información en
No hay mucho que añadir, la verdad. La medida adoptada por Bush II, el infranormal, es tan idiota que cualquiera que no fuera él debería darse cuenta de ello de forma inmediata. Esta sub-sabandija sin córtex (así como los 540 partidarios que aparecen en la encuesta) no debe haber pensado en la siguiente posibilidad obvia: si quiero secuestrar un avión, no me importa morir (hay muchos majaras así) y no tengo forma de pasar un arma por los controles de los aeropuertos, pero estoy lo suficientemente cachas (o somos cuatro igual de majaras pero no tan cachas), no tengo más que identificar al pobre imbécil de la pistola, hundirle la nariz en el cráneo de un rodillazo, quitarle la fusca, pegarle al desgraciado un tiro en la nuca para asegurarme, apoderarme del avión y hacer lo que quiera con él; por ejemplo, estamparlo contra un rascacielos (a mí particularmente siempre me ha gustado el John Hancock Center de Chicago, esa mole negra de la derecha). Espero que se entienda mi vía de razonamiento, que considero accesible a las entendederas promedio de cualquier primate.

Buscando por la web la filiación del tal Judas Tadeo (ése de la derecha), he encontrado una joyita denominada, atención, 
Ya se han acabado las navidades. Menos mal, porque ya estaba hasta los mismísimos cojones de ellas; vamos, como de habitual. Para mí, este período de fiestas universales institucionalizadas tiene tanto sentido como una tabla de multiplicar del número e. Me repugna ir al centro por el motivo que sea (sí, a veces también voy a comprar yo, qué le vamos a hacer) y encontrármelo todo abarrotado de humanoides. Los putos villancicos, sobre todo los cantados por coros infantiles, invaden, agreden de hecho, mi esfera de percepción auditiva. Incluso
Distinguidas majestades suyas: