20040219

Galería de cretinos - Actualización: Jaime Campmany
Tenemos cretino nuevo; se llama Jaime Campmany, de profesión columnista, fundador del semanario Época y facha de la vieja escuela. Qué mas se puede decir.

20040216

Mentes abiertas
Que levante la mano el que no haya oído, ya sea dirigida a él mismo o a otra persona, una frase parecida a la siguiente: "Para poder aceptar X debes tener la mente abierta", siendo X aquello de lo cual el interlocutor está intentando convencer al amigo, conocido o lo que sea. La frase, obviamente, no es inocua; por el contrario, encierra una trampa: si no aceptas X, es porque eres un sujeto cerril y facha con el cerebro acartonado; si quieres quedar como un tío moderno, tolerante y cool por demás, no tienes más remedio que decir que aceptas X, por supuesto, dónde va a parar. Véase que no se menciona en ningún momento la plausibilidad de X, sino que se recurre directamente a explotar la vulnerabilidad social del pobre desgraciado. Somos débiles, sobre todo en ciertos contextos laborales y familiares, y quien más quien menos mentirá como un bellaco concediendo un voto de confianza a cualquier idea, por mucho que sea tan obviamente gilipollas como un consejo de Bush, con tal de no ser tildado de sociópata o, peor, de pepero en ciernes.

Tener la mente abierta es, en general, una buena cosa. Ayuda a que entre aire fresco, en forma de nuevas ideas o de nuevos puntos de vista, y permite arrojar a los abismos salobres, o sea, a la mierda, viejas posturas que los nuevos tiempos nos hacen cambiar, corregir o abandonar. Un científico con la mente cerrada no sirve para nada, y lo mejor sería que se dedicase a cajero de hipermercado (y mucho peor en el caso de un político; mirad si no a Rodríguez Ibarra, el quintacolumnista). Pero un poco de criterio, por favor: mente abierta, sí, pero no tan abierta como para que se te caiga el cerebro. Es de sabios saber (valga la-que-te-dije) situar la frontera de la mente abierta en el lugar adecuado. Que cuál es? Nadie lo sabe, claro. Es una cuestión de formación y de reflexión, y uno nunca acaba de completar ni lo uno ni lo otro. Hay quien delega ambas cosas en entidades preestablecidas (su religión y las jerarquías que la acompañan, por poner un ejemplo), y todo eso que se ahorra: a cambio de convertirse en un cordero, gana un montón de tiempo libre para hacer otras cosas, como tener una docena de hijos, ser presidente del gobierno o cascársela mirando Gran Hermano. Si prefieres no delegar y cargar con el peso íntegro de tus decisiones, desengáñate: te condenas a una vida de dudas e inseguridad. La única posible, no?

20040212

Galería de cretinos - Actualización: Don Patton
Los integristas nunca me defraudan. Aquí tenéis el nuevo ejemplar que he cazado para la Galería de cretinos, un geólogo creacionista canadiense de nombre Don Patton. Al parecer, en Canadá, cualquier indocumentado puede ser doctor. Como aquí, vamos.

20040211

Galería de cretinos - Actualización: John Lind
Nuevo espécimen en la Galería de cretinos. El afortunado ganador de hoy es John Lind, presidente/CEO de Presidential Prayer Team, cuya página recomiendo a los que piensen que ya lo han visto todo.

20040209

Galería de cretinos - Actualización: Ruth
He actualizado la Galería de cretinos con una persona desconocida, una costurera israelí de nombre Ruth. Como podréis comprobar, a veces no es necesario ser famoso ni importante para estar cualificado para ocupar un lugar de honor (o de horror) en mi galería.

20040206

Galería de cretinos - Actualización: David Lynch
Nueva actualización de la Galería de cretinos. Esta vez el honor es para David Lynch, pero no por sus películas, sino por su particular rollo con la Meditación Trascendental. Tómate un café bien cargado, David, majete.

20040205

Galería de cretinos - Actualización: José María Aznar
He actualizado la Galería de cretinos de Dilettante's Corner con una de las frecuentes perlas con las que el ínclito presidente del gobierno de España nos obsequia. Tengo la intuición de que Aznar será un visitante habitual de mi galería. A menos que le suceda algo, claro.

20040204

Presentación: Galería de cretinos de Dilettante's Corner
Ayer, después de someterme a una ducha informativa de intensidad superior a la habitual, estuve dándole vueltas a una idea que ya se me había pasado por la cabeza, y aquí tenéis el resultado: la Galería de cretinos de Dilettante's Corner. Este es el párrafo de presentación, que podéis leer en la propia página:

Como complemento a mi blog, Dilettante's Corner, y con la intención de ofrecer un servicio a la parte de la humanidad que me importa, iré recopilando en esta página breves fichas coleccionables de ejemplares de la especie Homo Sapiens Sapiens cuyas palabras o actos es prudente recordar para tener bien presente el tipo de escoria con el que nos enfrentamos. El olvido es tu enemigo: combátelo.

Poco queda por decir. Espero que disfrutéis de esta iniciativa, y también espero vuestras sugerencias para el ingreso de nuevos miembros en la galería, a las que prestaré oídos atentos o sordos, según el caso. Como ficha de inauguración, aquí tenéis a Michael Powell (nada que ver con Mike Powell, el recordman mundial de salto de longitud).

20040203

Elogio de la repetición
Estoy volviendo a leer Groucho & Me, uno de los tomos autobiográficos de Groucho Marx. Aunque es la primera vez que lo leo en inglés (lo acabo de recibir de Amazon UK), he leído la traducción alrededor de 15 veces. El texto original contiene expresiones y argot que me sobrevuelan limpiamente, debido sobre todo a su antigüedad (se publicó en 1959), pero me lo estoy pasando tan bien como las otras veces. Todas ellas.

En otro orden de cosas, he visitado París y Londres un total de 5 veces por capital. También he estado un número incontable de veces en Madrid (un par o tres de ellas, lo reconozco, por obligaciones laborales o familiares). En cambio, y por ningún motivo específico, no he estado nunca en Roma, Viena, Moscú o Praga. Tampoco en Nueva York ni, puestos a decir, en Manila. Por qué, entonces, tantas visitas a París y Londres? Por placer. Yo siempre viajo por placer. Por qué no iba a volver a Londres, si me apetece, sesenta veces? A pesar de que guardo objetos muy extraños por mis cajones, una de las cosas que no colecciono son marcas de Visto sobre un mapa.

Algo parecido me pasa con el cine. He visto Blade Runner alrededor de docena y media de veces, y las que la veré. Sobre las ocho o diez veces deben estar 2001, Harry Potter y la piedra filosofal, Cuatro bodas y un funeral, Los inmortales, Terminator 2, The Killer y El club de los poetas muertos. Hay centenares de películas que he visto cero veces y que, si las viese, probablemente me gustarían (y alguna de ellas pasaría a engrosar la lista de visualización reiterada). Y qué? Ya las veré. O no. A quién le importa?

No siempre ha sido así. Cuando era más joven estaba ávido por cubrir el máximo terreno posible, en todos los sectores. Si compraba un libro, éste pasaba a la parte baja de la pila (FIFO) de libros por leer de mi mesa de noche, guardando riguroso turno. También me mantenía al día de la cartelera para procurar no perderme aquellas películas que considerase "imprescindibles". Y soñaba con espolvorear el mundo con apariciones mías intentando no dejarme nada en el tintero, un recorrido contra el reloj de los lugares que "había que ver".

Toda esa tontería, que se me antoja inmadurez juvenil, del afán por la novedad y de la abominación de la repetición se me ha curado bastante. Las actitudes del tipo "Y por qué repetir, con la cantidad de libros que hay por leer?" me dan más bien lástima. La lectura, el cine, los viajes, no son necesarios para vivir (en realidad, lo único necesario para vivir es alimento y abrigo; todo lo demás son lujos pequeñoburgueses). La única actitud razonable hacia ellos es, pues, la del epicúreo. Sentir angustia por los millones de libros que no voy a leer, por las miles de películas que no voy a ver, por los incontables lugares que no voy a visitar, es tan insano y bobo como sufrir por la redondez de la Tierra. Evitar de forma sistemática la repetición es equivalente a evitar de forma sistemática la novedad: dos actitudes extremas, pero muy comunes, que toman aquellas personas que aún no han aprendido, ni posiblemente aprenderán jamás, a disfrutar sin prejuicios de los placeres que nos proporciona nuestra estancia en este lado de la existencia (que es el único lado, hasta donde sabemos; y digo sabemos, no creemos).

Una vez leí en alguna parte la siguiente frase, que cito de memoria: "Si no vale la pena leer un libro dos veces, no vale la pena leerlo ninguna vez". Investigando por la web (gracias, san Google), parece que el autor fue un tal John Morley, periodista, editor y político británico del siglo XIX, que en realidad dijo: "Books worth reading are worth reading twice; and what is most important of all, the masterpieces of literature are worth reading a thousand times". Un sujeto bastante lúcido. Cuando sea mayor quiero hablar como él.