¿No me diréis que no son clavadicos? (por cierto, notas de copyright: el parecido no lo encontré yo, sino barachan, y la estampita me la suministró mi amigo lumen dei, que nunca sale de casa sin una buena provisión de tan católicos adminículos, con finalidades obviamente jocosas). Uno se pregunta cómo de complicada debe de ser la doble vida del ex-portavoz del pepé y malnacido oficial de la generalmente poco recomendable clase politica del país este... eso, España. Desde luego, Pedro J. Ramírez con liguero, aun siendo un verdadero monstruo (pero sin llegar a los extremos de su churri, Ágatha Ruiz de la Prada), daba menos miedo.
